3 de July de 2010 00:00

Clausura

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Milton Luna Tamayo

Continúa el sello de clausura en las puertas de los Supercines. ¿Cuál fue la razón de su cierre? ¿Cuándo abrirán sus puertas? ¿Por qué se prolonga tanto su apertura? Son preguntas que muchos nos hemos hecho al pasar por la avenida 6 de Diciembre. Por fortuna algunas de las respuestas las presentó EL COMERCIO en días pasados exponiendo la gravedad y profundidad del asunto. Por su parte, Radio Quito esta semana abrió a debate este asunto que corre el velo de un aspecto sustantivo de la seguridad ciudadana en las urbes.

El administrador de la zona norte del Municipio de Quito señaló que su decisión de clausura la sustentó en la constatación de más de “cien problemas” en los servicios de este cine relacionados con contaminación ambiental, ruido, congestión vehicular e inseguridad (deficientes salidas de emergencia). Además aclaró que el cierre forzado se mantendrá por la lánguida respuesta de los representantes del negocio a las condiciones impuestas por los técnicos municipales.

La intervención del Municipio se sustenta en una decidida movilización de los vecinos del sector. La presidenta de un edificio aledaño a los cines interpuso una demanda en la que demostraba el deterioro de la calidad de vida en su domicilio debido al insoportable e infernal ruido de las maquinarias de este centro de diversión.

Frente a la acción de los vecinos y del Municipio no cabe sino apoyar la medida, sin embargo, también es oportuno exigir a las autoridades igual firmeza frente a otros cines del sector y a múltiples espacios de diversión de esta y de otras zonas de la ciudad, que son verdaderas bombas de tiempo. De igual forma que los clausurados, muchos de los que están en funcionamiento disponen de pésimos sistemas de seguridad, generan igual congestión vehicular y no brindan la respectiva comodidad a los usuarios. Presionar a los dueños de tales centros por mejoras urgentes en estos y otros aspectos es la tarea del Alcalde. Mas también el Cabildo no solo tiene que mirar la paja en ojo ajeno, sino la viga en el suyo propio. ¿Qué pasa, por ejemplo, con la seguridad, ornato e higiene de los parques de innumerables barrios de la ciudad?

En todo caso la experiencia relatada pone de relieve la crucial importancia de la vigilancia y protesta ciudadana por vivir en una ciudad más humana, también resalta la efectividad de una Alcaldía que no se amedrenta frente a intereses poderosos, así como valora la presencia de una prensa que refleja y difunde los intereses de la colectividad.

La trilogía ciudadanos, autoridades y medios movilizados y unidos en pro de la defensa y realización de los derechos colectivos es una alianza clave para el convivir democrático. Quito, una vez más en pequeñas y grandes acciones, demuestra que actores diversos pueden trabajar juntos. La pelea no es su vocación.

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