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La inversión productiva en el Ecuador es baja. Y mientras eso no cambie, estaremos bien únicamente mientras el precio del petróleo se mantenga alto. Romper la dependencia del petróleo implica invertir mucho. Invertir en el sentido económico de la palabra.

Porque hay dos definiciones de inversión: la económica y la financiera. La definición económica de inversión se refiera al aumento de la cantidad de bienes de capital.

Los bienes de capital son todas aquellas cosas que permiten producir más: máquinas, equipos, edificios, etc. Cuando en una sociedad se aumenta la cantidad de esos bienes, se dice que se está invirtiendo.

Y solo los países que invierten bastante durante muchos años son capaces de salir adelante, de crecer en el largo plazo y de diversificar su producción. Dicho en palabras complicadas, son capaces de progresar y de cambiar su matriz productiva.

La inversión desde el punto de vista financiero es otra cosa y no necesariamente aporta al crecimiento de una economía, pues consiste en la adquisición de activos que van a generar un ingreso en el futuro. Por ejemplo, para un financiero, comprar acciones se considera una inversión, a pesar de que no significan un aumento en los bienes que sirven para producir.

Volviendo a la definición económica, en el Ecuador, en el 2013, último año para el cual hay información, la inversión total fue de
26 300 millones de dólares. De eso, el 53% fue del sector público, mientras que el 47% vino del sector privado.

Llama la atención que en un país la mayor parte de la inversión venga del sector público y no del sector privado y esto refleja dos cosas: la abundancia de recursos en manos del Estado (eso era en el lejano año 2013) y la reticencia del sector privado para invertir (eso no ha cambiado).

Pero no solo llama la atención, sino que es negativo para la economía porque la inversión pública no está diseñada para producir, sino para facilitar la producción (pues consiste, sobre todo, en infraestructura y tiene poco o nada en maquinaria y equipos). Por cierto, de 2006 a 2013, la inversión pública no hizo otra cosa que subir.

Al contrario, la inversión privada más bien ha caído. En 2006 representaba el 17% del PIB y para el 2013 solo llegó a ser el 13% del PIB (todo esto con base en información recientemente publicada por el Banco Central). También es preocupante la composición de la inversión privada, donde solo el 45% son máquinas y equipos, lo cual es bastante menos de lo invertido en construcciones (que incluyen vivienda).

En otras palabras, no se ve nada que pueda cambiar la estructura productiva del país, excepto por más carreteras y puentes. Carreteras junto a las cuales no se están instalando fábricas, puentes que quizás sirvan para transportar bienes importados (o turistas en feriados), pero no para mover la estancada producción nacional.

@VicenteAlbornoz