Alfredo Astorga

10 000 por un maestro

Compartir
valorar articulo
Descrición
Indignado 1
Triste 0
Indiferente 1
Sorprendido 0
Contento 31

Desolador. Un docente acusado de abuso sexual huyó de la escena del crimen. Su cabeza tiene precio; los cómplices se hacen los giles y los detractores crecen. Una imagen deprimente para su familia y su colegio, para la profesión docente.

Los abusos destapados –y por destaparse- dejan como secuela una sombra sobre los maestros. De autoridad formadora se ha tornado potencial agresor. La sospecha y la desconfianza se riegan como aceite. Familias y niños tienen las antenas levantadas. Resulta temerario achacar todas las culpas a los docentes. Al hacerlo se oculta la compleja trama de complicidades, de ignorancia e indolencia, de personajes miserables y permisivos. Y se dejan intactos los modelos de gestión de los centros educativos.

Es imperativo recuperar la voz docente, conocer sus propuestas y seguir sus compromisos. Tanto de los maestros organizados -con auspicio de ex Ministros- como de los independientes.

Para la Red de Maestros, con más de un miembro acusado, es momento de pronunciarse… ¿Qué opina sobre los ingresos sin concurso, la avalancha de no-docentes, los contratos provisionales y encargos, las pruebas sicológicas, los protocolos y la ley del silencio? ¿Cuáles son los compromisos que asume en esta campaña contra el abuso infame a los escolares?

Los desafíos docentes son enormes. Porque ellos conocen mejor que nadie el mundillo de compadrazgos, prebendas políticas, pago de favores, presiones abiertas o sutiles. Sus esfuerzos en las aulas son esenciales pero insuficientes… muchos dolorosos aprendizajes siguen sucediendo más allá de su encuentro diario. En el centro escolar los profesores –los equipos docentes- tienen un papel insustituible. Ahí, donde el Ministerio tiene menos poder del que cree. Ahí urge forjar modelos de gestión transparente, espacios deliberantes, relaciones fraternas, cuidados colectivos. Es oportunidad y deber ético para los docentes quebrar las prácticas autoritarias que generan atmósferas cargadas y peligrosas. Y volcarse generosamente a la creación de instituciones democráticas, seguras, solidarias, abiertas. Escenarios aptos para comprometerse con el conjunto, para aplicar protocolos sin formalismos. La prevención y el aprendizaje de valores serán los mejores y más naturales frutos.

Se siente, a los tiempos, un país movilizado por “otros” y no por mezquinos intereses. Por los chicos, cuyas vidas deben protegerse de facinerosos que actúan o callan. La estrategia nacional de respuesta luce integral… Se asocian instituciones, qué bueno. Se valora la prevención, qué mejor. Se escucha a la sociedad civil, excelente.

Los equipos docentes de las instituciones son los más capacitados para actuar desde adentro. Donde cobran sentido nuevas normas, capacitaciones, evaluaciones, protocolos. Nadie tiene más potencia que ellos. Sin ellos muchos esfuerzos quedarán incompletos, retóricos… Bienvenidos los docentes de verdad.