11 de August de 2010 00:00

Ajetreos

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Manuel Terán

Una inusitada actividad política se ha desatado en la región, la cual permite avizorar que, la aparente hegemonía construida por caudillos populistas, instalados por años en la administración de sus países, ahora se siente amenazada. Habría que empezar por la isla caribeña en la que sus setentones líderes se han visto en la necesidad de liberar a quienes tenían recluidos por intentar expresar libremente sus ideas así como a admitir, aunque solapadamente, que el modelo socialista por ellos edificado ha sido un ruinoso fracaso que ha sumido en la pobreza a la mayoría de sus ciudadanos, claro está, con excepción de los que pertenecen a la nomenclatura. Qué modelo de bienestar habrán construido que, a la primera oportunidad, según la prensa local, más de treinta mil cubanos se han filtrado al país que no precisamente es un ejemplo de bonanza económica. Tal es el punto de la conflagración ideológica actual que, el mismo día que asume al poder el nuevo Presidente colombiano, reaparece en la isla el octogenario líder, queriendo ejercer de moderno oráculo cuando ha sido el responsable de llevar a su pueblo, a título de una revolución, al desastre. Pero no hay que desconocer su presencia mediática que pretendió competir en atención a lo que sucedía en tierras cafetaleras.

Allí, semanas atrás se había desatado otra refriega verbal por las revelaciones del saliente Mandatario colombiano en el sentido que su vecino del norte alberga a narcoguerrilleros. Después aparece un reportaje en el que se da cuenta de cómo la inseguridad campea en suelo venezolano y la manera que su Gobierno es condescendiente con las milicias armadas que supuestamente están prestas a defender al Régimen. Los portavoces del Gobierno se han apresurado a desmentir aquello pero en la mira mundial está presente el estilo ejercido por el coronel golpista, ahora en riesgo de perder la hegemonía de la que goza en la Asamblea, después de las elecciones que se celebrarán a inicios de septiembre.

Lo que suceda en los próximos años en tierras llaneras repercutirá con lo que acontezca en Cuba y otros países de la región. Más sagaz, el Presidente colombiano, con sus declaraciones pausadas y medidas, parecería que se toma un tiempo para ver el desenlace de los acontecimientos. Su gestión recién empieza y tiene la gran ventaja que su país está en etapa de crecimiento, por el momento, es un asunto bajo control.

También pesará lo que suceda en las elecciones de octubre en el gigante sudamericano. Uno sería el escenario con un Gobierno que podría continuar en manos del Partido de los Trabajadores y otro si la socialdemocracia retorna al poder. Los grupos extremistas se sentirían más cómodos con una administración silente ante los atropellos a las libertades cometidas por sus dirigentes. En suma, un nuevo mapa político se podría delinear en el continente.

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