Maya se ha convertido en la sensación del Hospital General de Elda. Foto: Facebook /GVA Departamento de Salud de Elda - Hospital General Universitario de Elda.

Maya se ha convertido en la sensación del Hospital General de Elda. Foto: Facebook /GVA Departamento de Salud de Elda - Hospital General Universitario de Elda.

Una perra espera a su dueña en la puerta del hospital donde lleva internada cuatro días

Redacción Narices Frías (I)

La lealtad de los akita nuevamente está en el centro de atención. Maya, una perra de esta raza, lleva cuatro días afuera del Hospital General Universitario de Elda (HGUE), en la localidad de Alicante, España. La perra no está abandonada, ella espera a su dueña que está internada en ese centro de salud.

La página del Departamento de Salud de Elda publicó su fotografía en Facebook el 30 de agosto de 2016. “Esta perrita Akita Inu está desde hace dos días en la puerta del hospital esperando a que se restablezca su joven dueña, ingresada en nuestro centro”, dice la publicación.

Sandra Iniesta, de 22 años, viajaba con su padre y Maya en un automóvil de regreso a Barcelona. En el camino, la joven sintió un fuerte dolor. Pocas horas después fue operada de apendicitis. Sin embargo, las políticas sanitarias no permiten el ingreso de mascotas. Así, Maya permaneció en la puerta del hospital, informó el Huffington Post.

La perra tiene cerca de dos años. “Es una mascota muy fiel, siempre está alerta de todo, es intuitiva y sin duda destaca por su simpatía, ha conseguido ganarse el cariño de todos, la verdad es que tengo muchas ganas de poder volver a verla", le dijo su dueña al diario Valle de Elda.

Durante su estancia en el exterior del hospital, Maya no está sola. El personal del centro de salud se ha encariñado con ella y le da comida y agua todo el tiempo. El padre de Sandra también sale a pasar tiempo con ella y asegurarse de que está bien.

Pese a que algunos trabajadores se han ofrecido a llevarse a la perra a sus casas a cuidarla mientras su familia permanece en el HGUE, la perra no ha querido separarse de la puerta. Sus dueños también prefieren mantenerla cerca, en donde está no le falta agua, comida ni compañía.