24 de diciembre de 2017 00:00

Juan Carlos Gaibor, el nuevo ‘hombre de acero’

De izquierda a derecha. Álex Altamirano,de 41 años, llegó en sexto lugar. Su tiempo fue 14:05:30. Diego Velasteguí, de 36 años, llegó en segunda posición tras 11:46:02. Adrián Yépez,de 36 años, se ubicó cuarto con un tiempo de 12:51:35. Elio Moisés Loor,

De izquierda a derecha. Álex Altamirano,de 41 años, llegó en sexto lugar. Su tiempo fue 14:05:30. Diego Velasteguí, de 36 años, llegó en segunda posición tras 11:46:02. Adrián Yépez,de 36 años, se ubicó cuarto con un tiempo de 12:51:35. Elio Moisés Loor, de 37 años, llegó en tercer lugar. Su tiempo fue 12:08:15. Juan Carlos Gaibor celebró su cumpleaños 33 con el primer lugar. (11:28:10). Maurcio Campaña, de 33 años, llegó en quinto lugar tras 13:23:00. Foto: cortesia Gabriel Cadenas

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Martha Córdova
Redactora (D)

Para el nadador Galo Yépez, quien cruzó el Canal de la Mancha hace 20 años, hablar de hombres de acero es referirse a “un enorme compromiso físico, mental, emocional y psicológico”.

El domingo pasado, cinco de seis deportistas extremos se “graduaron” de hombres de acero luego de cubrir 3,8 km de natación, 180 km en bicicleta y 42 195 metros en atletismo. “Y no hubo ningún retiro. Todos pudimos terminar el reto”, detalló Elio Moisés Loor, uno de los cinco nuevos hombres de acero. El sexto en participar fue Adrián Yépez, quien cumplió su segundo Full Ironman.

Quien llegó en el primer lugar fue Juan Carlos Gaibor. Cubrió este recorrido en 11 horas, 28 minutos y 10 segundos. “Para conseguir metas solo tienes que arriesgarte, experimentar”, dijo este médico cardiólogo de 33 años.

Su fina estampa esconde su verdadera edad. “El sábado tuve que atender a dos pacientes que llegaron al hospital con preinfartos. Salí en la tarde desde Quito a San Pablo, a donde llegué a medianoche”, relató. Pese al cansancio y la mala noche, a las 07:00 se lanzó al lago para nadar los 3,8 kilómetros en aguas frías.

“Soy muy malo en la natación, creo que salí cuarto. Pero en la bicicleta rebasé a todos, saqué la ventaja que la pude mantener en el trote, que es el deporte que menos me gusta de los tres”, añade Juan Carlos, quien empezó la práctica deportiva hace tres años.

El ciclismo fue el enganche para iniciarse en el triatlón y luego incursionar en otras competencias como el Huairasinchi y en el Ironman. “En el inicio, correr 8 kilómetros me parecía imposible”.

Por dos años seguidos corrió el Ironman 70.3 que se realizó en Manta, y donde se cubren la mitad de las distancias del Full Ironman. Participó en un tercero en Miami, Estados Unidos.
“Correr el Full Ironman era un sueño. Me aventuré a participar porque sabía que lo podía lograr, solo había que ser perseverante en los entrenamientos”.

Contó con el respaldo de su familia, de sus amigos y sus compañeros del Team Caza, al que pertenece.

Se entrenó ciclismo y atletismo de lunes a sábado. Dos días los dedicó a la natación. “El ciclismo es lo más duro, entrenamos desde las 04:30 hasta las 06:00 en el parque La Carolina. A la semana acumulamos 200 km”.

El atletismo no le gusta entrenar. “La mayor distancia que había trotado fue 30 kilómetros, pero me arriesgué porque sabía que podía completar los 42 km con la base del entrenamiento del ciclismo”.

Al momento de recibir sus premios como el nuevo hombre de acero, Juan Carlos recordó que hace tres años no sabía nadar, que tenía miedo a lanzarse al lago. “Adrián Yépez fue mi instructor, me enseñó a nadar”. El domingo pasado lo superó pues su profesor llegó cuarto.

Quien arribó en segunda posición fue Diego Velasteguí, de 36 años. Es de Riobamba y tiene 10 años en el deporte. “He corrido unas 50 medias maratones, 14 maratones, tres Ironman así que tenía que hacer mi primer Full Ironman”.

Es ingeniero forestal y gerencia una empresa maderera. “Empecé corriendo distancias cortas, 5 km, 10 km. La media maratón era el gran objetivo, cuando llegué a los 21 km, me impuse correr la maratón”.

Así fue creciendo su afición por el deporte. “Vi por redes sociales la organización del Full Ironman, me pareció un reto interesante. En verdad fue muy duro, salí del lago penúltimo, en el ciclismo también estuve quinto pero en la maratón pude rebasar a todos, solo me faltó a uno. No sabía que delante estaba Juan Carlos”.

Para Diego, practicar deporte y especial el extremo es una especie de terapia, así suene contradictorio. “El trabajo te llena de muchas presiones y situaciones que te desgasta física y mentalmente. Después de entrenarme o de jornada como la que vivimos en el Full Ironman, una persona queda limpia y lista para empezar de nuevo en la rutina”.

El próximo año quiere ir a Mar del Plata en Argentina, para hacer el Full Ironman.

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