Raquel Escovar es especialista en las técnicas de pintura en vidrio y del vitral. Las lámparas Tiffany, también. Foto: Galo Paguay / EL COMERCIO

Raquel Escovar es especialista en las técnicas de pintura en vidrio y del vitral. Las lámparas Tiffany, también. Foto: Galo Paguay / EL COMERCIO

El colorido encanto del vitral sigue vigente en las manos de Raquel Escovar

Paola Gavilanes
Redactora (I)

Flores, colibríes, rostros humanos y todo lo que imagine su mente lo plasma Raquel Escovar en el cristal. Esta amante de los vitrales nació en Colombia pero vive en Quito desde hace 17 años. Llegó con su hija y con ese arte en sus manos.

Tiene 59 años y de esos, la mitad los ha dedicado a pintar y decorar vidrios. Decenas de sus trabajos reposan en un sinnúmero de hogares quiteños. Otros, en cambio, están en su casa, ubicada en el norte de Quito. Unos cuelgan de las paredes y otros del techo: en forma de lámparas.

Según Escovar, puertas y ventanas son los espacios más apropiados para realizar ese tipo de arte. ¿La razón? Los rayos del sol los ilumina de forma única. Los colores y la figura resaltan.

Esta artista colombiana aprendió la técnica de la pintura en vidrio y el vitral en compañía de su esposo, un italiano restaurador de obras de arte. La destreza, en cambio, la heredó de su familia que, según cuenta, siempre estuvo involucrada con la pintura y el dibujo.

Este hermoso adorno forma parte del vitral de una puerta de ingreso.

Este hermoso adorno forma parte del vitral de una puerta de ingreso.

Escovar cuenta que abrirse paso con su arte ha sido complicado, pues al inicio la gente creía que los vitrales solo servían para decorar catedrales. “Cuando llegué al Ecuador me encontré con la realidad de que este arte no se conocía y que estaba asociado con el tema religioso”.

Con esa técnica Escovar ha realizado lámparas y otros trabajos con los que ha decorado desde una oficina hasta una casa.

Para mantener su oficio vigente esta artista dicta talleres. Los difunde a través de los diferentes medios de comunicación. Recibe a sus estudiantes en su domicilio, donde también cuenta con una máquina para cortar el vidrio y con los implementos para pulirlo. Imparte la técnica Tiffany, que consiste en la composición de cristales de diferentes colores y texturas que se unen con una cinta de cromo.