27 de July de 2011 00:02

Los tiburones

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Los tiburones enloquecen cuando huelen sangre y no descansan hasta encontrar su presa. A ciertos políticos les sucede el mismo fenómeno cuando huelen dinero. En un país lejano, que no es el nuestro , gobierna un monarca razonablemente listo que está en camino de obtener mediante métodos
extraños, una suma muy significativa, libre de impuestos naturalmente.
Podría entonces comprarse un castillo, tal vez en Alemania, con vista al legendario Rin, para que haya algo de variedad, y adquirir también un título nobiliario. Si esto último no es posible tendría la opción de adoptar, por ejemplo, el nombre y apellidos siguientes: Raft von Gürtel, der Unbegrenzte, o si no Raft le Ceinture, le Ilimité. Entonces podría alternar con la nobleza europea y el jet set internacional, siempre, claro, que en su retiro no le alcance una puramente imaginaria justicia internacional. Jamás pasaría algo así en nuestro país ...

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