El padre Carollo tiene su espacio en un parque del sur

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Mayra Pacheco. Redactora

El padre José Carollo estará más cerca de los moradores del sur de Quito. Nueve años después de la muerte del párroco, ayer, martes 13 de mayo en la ciudadela La Gatazo se develó un busto.

La figura de cemento estará en el parque que lleva el nombre de este sacerdote conocido como el ‘constructor del sur’.

El espacio, ubicado en la avenida Mariscal Sucre y Pilaló, cuenta con senderos para caminar, equipos de gimnasia, graderíos, bancas... En la parte central se encuentra una cruz y la imagen del padre Carollo.

Para José Villacís, exdirigente de la ciudadela La Gatazo, contar con este sitio de recreación es positivo.

Antes la zona era un terreno baldío que se usaba como parqueadero. Además, considera que es una manera de rendir un homenaje al sacerdote que trabajó en esta parte de la ciudad durante más de dos décadas. La iglesia del sector fue construida por este párroco.

Al mediodía de ayer el arzobispo de Quito, monseñor Fausto Trávez y el padre Grazziano Masón oficiaron una ceremonia, previa a la develación y bendición del busto. Ahí se destacó la obra realizada por el padre Carollo y pidió a los asistentes seguir su ejemplo.

Al sacerdote italiano, nacionalizado ecuatoriano, se le atribuye la construcción de más de 400 iglesias. Entre estas se destacan las iglesias de los sectores: El Girón, Quito Sur, Santa Rita, Lucha de los Pobres, La Forestal, El Cinto, Alangasí, el Camal Metropolitano, El Calzado, entre otras.

Las personas que conocen su trabajo distinguen el toque de este sacerdote en el tumbado de madera de los templos. Gabriel Ramírez, de la Fundación Tierra Nueva, cuenta que el padre Carollo tenía afición por este material, porque tiene relación con la naturaleza.

El padre también impulsó la creación de centros médicos, guarderías, talleres de capacitación para jóvenes, etc.

El empuje en el ámbito social es una característica que quedó marcada en la vida de Elena de Oliva, moradora de La Gatazo desde hace 25 años. Ella cuenta que nueve años después de la partida del sacerdote, aún extraña la humildad y perseverancia del religioso. Sin embargo, siente tranquilidad porque ahora tendrán más cerca al sacerdote.

Una  misa en la Quito Sur
En la mañana, antes de la develación del busto, los moradores de la zona sur, adultos mayores, personas con discapacidad y colaboradores de la Fundación Tierra se reunieron para conmemorar un año más de la partida del padre Carollo. Se realizó una misa en la iglesia de la parroquia Cristo Resucitado, en la Quito Sur.

El servicio religioso fue oficiado también por el sacerdote Grazziano. Con la ayuda de un audio, el sermón fue impartido por el padre Carollo.

Para difundir el mensaje sobre los caminos del bien y del mal se usó una grabación con la voz del fallecido religioso. Esto emocionó a los asistentes.

Al escuchar las palabras del párroco, María Victoria Rosas, trabajadora de la Fundación Tierra Nueva, lloró. El audio del sacerdote muerto le hizo recordarlo.

Ella trabaja ya 16 años en este sitio. En los primeros seis años se desempeñó como enfermera, luego empezó a abrir centros médicos, por iniciativa del padre Carollo.

Actualmente, ella es la coordinadora del Centro de Desarrollo de Jóvenes con Capacidades Diferentes. En este espacio ella también pone en práctica lo que le enseñó el padre Carollo: ayudar a los más necesitados.

Este centro funciona en las instalaciones de la fundación Tierra Nueva, en la Quito Sur, Se forman a jóvenes mayores de 15 años como auxiliares de oficinas, en computación, matemática, etc. Son alrededor de 80 personas. 

En la misa, un grupo de estas personas cantó a un costado del altar, donde reposan los restos del padre Carollo. Ahí también se encendieron velas y se dejaron flores y tarjetas como recuerdo.

Para Verónica Serrano, miembro del Directorio de la Fundación Tierra Nueva, quienes trabajan en los proyectos que impulsó el sacerdote tienen un reto diario para darles  continuidad.

Cuentan con el centro médico de Tierra Nueva, el centro del adulto mayor y para jóvenes con capacidades especiales, en la Quito Sur.

En Amaguaña funciona el Centro de Desarrollo Integral para menores de 5 a 15 años con discapacidades severas.

En Quitumbe está el hospital Un Canto a la Vida. Mayra Salinas, coordinadora de Desarrollo Institucional de la Fundación Tierra Nueva, dice que se brinda atención en todas las especialidades médicas. Estos espacios son parte del legado de este sacerdote que ahora mirará al sur desde el parque de La Gatazo.

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