17 de October de 2012 00:02

Contraflujos complican a los choferes

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Son las 06:50 y la fila de carros a la altura del Puente Dos de la Autopista General Rumiñahui es interminable y desesperante. No importa que el día amanezca soleado o nublado para ver automóviles y buses atascados antes de llegar al peaje. Los conductores que tienen el TAG (dispositivo de telepeaje), que fue creado para agilizar el pago también padecen a diario el embotellamiento.

Ayer caía una llovizna y unos 200 metros pasado el peaje, en sentido Los Chillos-El Trébol, la salida a Quito tenía un carril más. Iván Quijije, quien vive en San Rafael y viaja de lunes a viernes hasta el norte de Quito por su trabajo, se sorprendió cuando vio que cerca de 20 conos naranjas estaban ubicados sobre el pavimento que se colocó en el parterre. Los conos autorizaban a los conductores a circular en contravía. El contraflujo busca aliviar el tránsito a esa hora.

Por primera vez, su viaje desde el peaje a El Trébol duró 15 minutos. Antes requería, mínimo de 30. Pero la complicación para la circulación se trasladó a quienes iban en sentido contrario, porque solo disponían de un carril. Andrés Tubón, a las 08:30 de ayer, a la altura de Monjas tratando de ingresar a Los Chillos. Se varó en una larga hilera de carros. Cuando avanzaba, lo hacía lento y cuando se detenía, los segundos parecían interminables. Estaba desesperado. “A esta hora ya debía estar en mi trabajo en Fajardo. Mi jefe no me va a creer”.

El policía de Tránsito Fernando Yantza informó que el contraflujo se aplica desde las 06:00 hasta las 08:00. Aclaró que no es durante las dos horas seguidas, es cada 10 ó 20 minutos, dependiendo del flujo vehicular en sentido El Trébol-Los Chillos.

Un drama similar al de Tubón lo vivió Lorena Benítez, estudiante de la Espe, quien comentó que a las 09:00 debía rendir un examen de geometría analítica. Con un solo carril habilitado, se demoró desde El Trébol hasta Monjas 15 minutos, cuando antes ese recorrido lo hacía en cinco.

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La muchacha culpó de la congestión a la Policía. Al Sargento Yantza no le hizo falta escuchar el comentario de Benítez. Él sabe que hay personas que se molestan con la medida. “Pero no hay otra alternativa, la prioridad es ayudar a llegar a Quito a las personas que viajan en unos 60 000 carros, cada día”.

Eran las 08:45 y el tránsito vehicular en la autopista se complicó porque se dañó un tráiler de seis ejes. Los técnicos del Consejo Provincial, a quienes se les identificaba porque vestían chalecos naranjas retrorreflectivos, usaban sus radios motorolas y desesperados llaman a la Policía de Tránsito para que ayudara a controlar el inconveniente que se suscitó a la altura del barrio Alma Lojana.

El contraflujo se terminó a las 08:00, pero la interminable fila de carros continuaba hasta pasadas las 09:00. El chofer de un bus de transporte público, que prefirió la reserva de su nombre, comentó que esa medida no funciona y se deben buscar otras alternativas más eficientes.

El primer contraflujo que se aplicó en Quito fue el de los túneles, que se lo suspendió en mayo de este año, con la operación del Corredor Sur Occidental.

Actualmente hay cinco contraflujos (avenidas 5 de Junio, Velasco Ibarra, Mariscal Sucre, Simón Bolívar y Autopista General Rumiñahui). A l inicio se los aplicaba para ayudar a alivianar el tránsito en zonas congestionadas y ahora también sirven para facilitar el flujo donde se construyen obras.

El contraflujo en la Autopista General Rumiñahui se aplicará de manera indefinida. Ahora, en esa vía también se construye un carril adicional en dirección a El Trébol. Se planifica que esté listo para enero del próximo año.

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