5 de June de 2012 16:28

Rafael Correa y Evo Morales marcaron la agenda en la Asamblea de la OEA

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Los presidentes de Bolivia y Ecuador le marcaron agenda a la asamblea de cancilleres de la Organización de Estados Americanos, con sus demandas de reformar sustancialmente el sistema hemisférico, imponiéndole contenido ideológico al debate que concluye hoy.

El debate sobre los cambios al sistema hemisférico quedó para el futuro, aunque la demanda de los presidentes Evo Morales y Rafael Correa de “refundar” la OEA para evitar su muerte fue tema casi excluyente en el debate de la Asamblea.

El lunes, el presidente ecuatoriano había advertido que “si no hay resultados en esta Asamblea se deben tomar acciones drásticas. No podemos esperar más tiempo. Si tenemos que construir algo mejor, tenemos que hacerlo”.  

En esa perspectiva y en mensaje de su disconformidad con el sistema actual, Bolivia, Ecuador, Venezuela y Nicaragua denunciaron esta tarde el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), firmado en septiembre de 1947, antes de crearse la OTAN.

Según el canciller ecuatoriano, Ricardo Patiño, esos países decidieron “enterrar lo que merece ser enterrado o tirar al tacho de la basura lo que ya no sirve” y puso como ejemplo que no se lo aplicó en la guerra entre Argentina y Gran Bretaña por las Malvinas.

Poco después, la Asamblea aprobó una resolución de apoyo pleno a la reivindicación de Argentina sobre las islas, exhorta a buscar una solución negociada y que su canciller, Héctor Timerman, agradeció y reiteró la voluntad de su país de abrir diálogo con Gran Bretaña.

También el presidente boliviano, que el lunes advirtió “la OEA cambia o se muere”, matizó hoy su posición y dijo “no es que Bolivia ni Latinoamérica quieran eliminar a la OEA. Si un día se muere será por la soberbia, la prepotencia del gobierno de Estados Unidos”.  

El presidente anfitrión exhortó a “darle más importancia” a nuevos organismos “que nacen con otra mentalidad, con otros objetivos” y puso como ejemplo a la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) y a Unasur, “una linda experiencia”.  

La división de aguas se reflejó también en la imposibilidad de consenso sobre el concepto “soberanía” como sustento de la seguridad alimentaria regional que no está ya en la Declaración final, aunque estaba en el epígrafe del tema central de la agenda.

Chile, con apoyo de Estados Unidos, Canadá y Colombia entre otros países, puso reparos a incorporar el término “soberanía" en el texto de la Declaración de Cochabamba, como pretendía Bolivia que como anfitrión promovió el tema.

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