17 de marzo de 2015 21:15

Autopista pasa por debajo de complejo inca en Perú para no destruirlo

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Agencia AFP

Puruchuco, a simple vista, es un cerro baldío de Lima, pero guarda años de historia Inca en sus entrañas. Por eso, la ampliación de autopistas en la ciudad debió respetarlo y pasar por debajo de él con dos túneles, en una muestra de armonía entre cultura y modernidad.

Al este de Lima, Puruchuco, un complejo arqueológico de 76 hectáreas, ha sido cercado por el crecimiento económico y el boom inmobiliario. Las urbanizaciones e invasiones le han ido quitando espacio y tendrá pronto de vecinos a una universidad y a un centro comercial.

Apenas un 10% de este complejo ha sido investigado y se hallaron más de dos mil fardos funerarios, cerámicas y un centenar de piezas de plata, cobre y oro. Tiene al descubierto un castillo reconstruido a duras penas, que hoy es visitado por turistas. Pero hay mucho más.

“Todo el cerro de Puruchuco tiene monumentos, cementerios, mausoleos prehispánicos sin investigar por falta de financiamiento”, dijo la arqueóloga Clide Valladolid, directora del Museo de Sitio de Puruchuco.

Sin partir el cerro

El crecimiento de Lima, ciudad de más de nueve millones de habitantes, obligó a ampliar la importante avenida Javier Prado y unirla con la Carretera Central, que comunica con las regiones andinas, principales abastecedoras de alimentos de la capital. En el camino, se les atravesaba el complejo arqueológico.

El dilema comenzó hace una década y primero se pensó partir el cerro en dos. Inicialmente las autoridades habían dado el permiso para hacerlo, pero luego el Ministerio de Cultura pidió paralizar las obras.

Entonces, se aplicó un moderno sistema de construcción de dos túneles de 45 metros de largo por la parte más angosta del cerro, conocida como el espolón. Las obras empezaron el año pasado y están a meses de acabarse. “ Fue de alta cirugía de ingeniería para no afectar a uno de los cementerios que está en la parte superior ” , dijo el ingeniero Onerio Robles, diseñador del proyecto.

Alberto Bueno, arqueólogo de la Universidad Mayor de San Marcos, había alertado en 2010 que en la parte alta del espolón hay incluso un palacio preinca.

Centro administrativo

Puruchuco es una palabra quechua que quiere decir casco de plumas. Fue un importante centro administrativo religioso, de rituales dirigidos por un Curaca (gobernante), quien precisamente vestía el casco.

En las décadas del 1950 y 1960 se descubrió un palacio, mausoleos, asentamientos y cementerios donde habían sido enterrados personajes de diversos linajes y culturas, dijo Luis Felipe Mejía, director general de Patrimonio Arqueológico Inmueble del Ministerio de Cultura.

El ingeniero Robles explicó que el trabajo del túnel fue de “mucho cerebro” y es único en el país. “Cuando teníamos un trazo definido y estábamos haciendo la excavación, se halló un fardo a un metro del perfil de túnel. Se tuvo que parar y hacer nuevos cálculos”, precisó.

Son 80 metros de área total, 45 metros de túneles y otros 35 con sus respectivos portales. Las perforaciones son al mismo tiempo a ambos extremos del cerro, de manera artesanal, sin explosivos.

En determinado metraje que se avanza, el túnel es apuntalado con arcos de hierro y con cemento para reforzar la bóveda, porque la roca es dura pero quebrada y podría venirse abajo.

Cada túnel tiene 14,65 metros de ancho, y constará de tres carriles. Se prevé que circulen 8 000 vehículos diarios. La obra, que destrabará el caos vehicular en la zona, tiene un costo 8,9 millones de dólares, se inició en agosto del 2014 y terminará en junio de este año, señaló José Conchillo, director de construcción de la empresa española Aldesa, encargada de la obra.

En medio de los ruidos de las máquinas, la investigadora Valladolid, espera que el municipio de Ate cumpla con la promesa de construir en el Museo de Sitio de Puruchuco el mayor depósito de fardos funerarios del país y luego un laboratorio para conocer los secretos que guardan esos fardos.

A este depósito se traerán los dos mil fardos rescatados por el arqueólogo Guillermo Cox en el 2000, cuando se construía una avenida en el barrio pobre Túpac Amaru, y que se formó tras una invasión del cementerio inca más grande de Puruchuco en 1980.

En los entierros hallados por Cox había pobladores sepultados casi desnudos con la cabeza perforada por arcabuces, huesos partidos por filudas espadas, lo que se presume que hubo un enfrentamiento con los españoles, dijo Valladolid.

También hay fardos con varayoc (bastón de mando) , cabeza de metal, pectorales, brazaletes. “En la parte baja de Puruchuco, llamada Huaquerones, hay tres pirámides con rampas y cementerios. Es necesario cercarlo para evitar una invasión”, agregó la arqueóloga.

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