13 de septiembre de 2016 23:33

Las farmacias frente al hospital Pablo Arturo Suárez son opción para hallar medicinas en el norte

Desde las 22:00, por seguridad, las farmacias comienzan a bajar sus puertas enrollables. Desde esa hora, la atención es solo por una ventanilla. Foto: Eduardo Terán

Desde las 22:00, por seguridad, las farmacias comienzan a bajar sus puertas enrollables. Desde esa hora, la atención es solo por una ventanilla. Foto: Eduardo Terán

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Unidad de Noticias
Quito

Las farmacias que se ubican en un tramo de la calle Ángel Ludeña, frente al hospital Pablo Arturo Suárez, son conocidas por su atención durante las madrugadas. A estos negocios no solo llegan los familiares de los pacientes del hospital, sino los moradores del norte que, desde las 22:00, no encuentran farmacias abiertas.

Este, martes 13 de septiembre del 2016, el movimiento en los alrededores del Pablo Arturo Suárez, es escaso. Esto pese a que en la sala de espera de Emergencia, unas 80 personas esperan atención en esa unidad de salud.

A las 08:20, Lenin Cabrera llegó en su motocicleta en busca de un medicamento para la fiebre de su hija. Él contó que se trasladó desde San Carlos, en busca de una farmacia abierta. Señaló que las farmacias de ese lugar son conocidas así que las prefiere por la seguridad de saber que estarán abiertas.

Carmita Vaca es la encargada de una de las farmacias de la calle Ludeña. Ella comentó que, como en todo negocio, hay noches buenas y otras con ventas bajas. Generalmente, su farmacia abre hasta las 02:00. Eso depende de la afluencia de gente que llegue.

Vaca cuenta que la afluencia cambió desde hace seis meses atrás. La entrada a emergencias antes se ubicaba en la calle Ludeña. Ahora, el ingreso es por un pasaje, a la vuelta de esa calle principal.

En la Ludeña, entre la Machala y Luis Napoleón Dillon (dos cuadras) hay cuatro farmacias. A las 21:00, tres están abiertas.

Vaca señaló que el horario de atención no se organiza entre las farmacias sino que depende del dueño de cada local.

En una noche con bastante movimiento, Vaca contó que llegan un mínimo de 40 personas.

Como referencia, este martes 13, su farmacia atendió, en media hora, a cinco clientes. La noche no pintaba como para ser agitada.

Desde las 22:00, por seguridad, las farmacias comienzan a bajar sus puertas enrollables. Desde esa hora, la atención es solo por una ventanilla. Pasadas las 02:00, solo una de las cuatro atiende 24 horas.

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