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‘En esta época, la mayor satisfacción es dar de alta al paciente’: Belén Noboa, neumóloga

Belén Noboa, neumóloga del Hospital Pablo Arturo Suárez de Quito

Belén Noboa, neumóloga del Hospital Pablo Arturo Suárez de Quito

Belén Noboa, neumóloga del Hospital Pablo Arturo Suárez de Quito. Foto: Cortesía

“El trabajo de una médica implica una dedicación total a los pacientes; más en estos meses de la pandemia, provocada por el coronavirus, que nos han dejado experiencias fuertes”, relata Belén Noboa, neumóloga del Hospital Pablo Arturo Suárez de Quito. 

“Una historia que me marcó, quizás durante toda mi carrera y personalmente, es la de un padre y su hijo que atendimos acá. Ambos se habían contagiado de covid-19 e ingresaron a nuestro hospital, que fue declarado centinela, es decir que concentra su atención a los contagiados de este virus”.

“No me puedo olvidar. El hijo ya se encontraba saludable, así que podía salir con el alta; pero su padre se mantenía muy delicado, grave, con ventilación mecánica no invasiva. Intentamos cambiarlos de cama, pero el joven pedía que no lo hiciéramos. Quería seguir junto a su padre.

“Esta historia me marcó, aunque son tantas las que recuerdo. El señor requería una cama en la unidad de cuidados intensivos y no había. Hay mucha demanda para casos graves. Así que tratamos de estabilizarlo e hicimos todo lo posible. Lamentablemente, el desenlace fue fatal: él falleció. Fue un momento muy doloroso para todos los médicos, enfermeros y más personal que seguimos ese caso.

“Ya vamos un año tratando a pacientes con covid-19. Y también hemos vivido experiencias positivas. En una de las consultas logré determinar una condición de peligro de un infectado. A primera vista parecía estar bien, pero en unos días su condición iba a cambiar, por lo que pedí una cama en cuidados intensivos. El hombre tuvo tiempo de hablar con su hija y contarle que le intubarían. Hablaron un buen rato y logró tranquilizar a su familia y mantenerse calmado. Luego de ello, cumplimos con el proceso; días después se recuperó sin mayores problemas. Eso llenó de alegría a todo el equipo. La mayor satisfacción es dar el alta a los pacientes. Considero que, en estas épocas en las cuales hay cientos de personas que necesitan atención, los médicos no podemos perder la sensibilidad ni el humanismo.

“En el hospital el trabajo en conjunto de hombres y mujeres, no solo médicos, en todas las áreas, ha hecho posible salvar vidas. Las mujeres tenemos doble rol, como médicas desarrollamos este servicio para el que nos preparamos, pero también tenemos otra labor en nuestros hogares”.

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