15 de agosto de 2018 00:00

Los saberes afros seducen a los chicos del valle del Chota

Las integrantes del grupo de danza Aroma Caliente se presentaron en El Juncal, el lunes pasado. Foto: Álvaro Pineda para EL COMERCIO.

Las integrantes del grupo de danza Aroma Caliente se presentaron en El Juncal, el lunes pasado. Foto: Álvaro Pineda para EL COMERCIO.

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José Luis Rosales
Redactor (F-Contenido Intercultural)

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Cuando Arturo Landázuri golpeteaba la bomba, los vecinos de la comuna El Chota se aglomeraban para ver actuar a los integrantes de la banda mocha del sector. La bomba es el tambor de cuero de chivo y madera de balsa.
A la niña Shumalai, nieta de Landázuri, le contaron lo que hacía su abuelo, integrante de la banda mocha del Chota. Ese relato lo escuchó de sus padres y lo compartió con otros niños.

Esta costumbre prácticamente ha desaparecido en este poblado afroecuatoriano, ubicado en el norte de Ibarra. Estos conocimientos y saberes es lo que buscan rescatar gestores culturales como Zully Gudiño. La mayoría de sus 40 años los ha dedicado a trabajar en el proceso de rescate de la identidad de su pueblo.

Incluso, en la sala de la casa de la familia acondicionó un taller y galería, en donde se exponen temas relacionados con la danza, música y deportes, en los que han sobresalido los afrochoteños.

En uno de los rincones resaltan nombres de Zoila y Victoria Espinoza, Eudocia Chalá, Teresa Calderón, entre otras, las bailarinas más experimentadas del territorio ancestral.

Gudiño explica a sus niños, como les llama afectuosamente, que para bailar la bomba siempre deben vestir el traje tradicional. Las mujeres usan una falda plisada, una blusa de colores vistosos, su cabello peinado en trenzas y cubierto por largos pañuelos. “Esos son los elementos culturales característicos”.

Su próxima meta es crear una escuela infantil de saberes ancestrales, en donde se difunda la historia del pueblo, personajes, religiosidad, expresiones culturales, entre otras.

Este tipo de iniciativas también es replicada en las comunas vecinas como Mascarilla, en Carchi, Carpuela, Ambuquí y El Juncal, en Imbabura.
En esta última localidad, unos 40 chicos participaron en el campamento Motivos Afros 2018. Con material del medio y elementos reciclados elaboraron cuadros, floreros, adornos con detalles afros, que fueron exhibidos el lunes pasado.

Rosmery Delgado
, de 11 años, hizo un cuadro de una reina de belleza. La obra refleja una esbelta mujer, que portaba una gran corona y lucía un traje con detalles africanos.

Otras, como Génesis Pabón, resaltaron las antiguas chozas de paredes de bahareque y techos de paja de caña de azúcar, como construían los antiguos pobladores del caluroso valle del Chota. Lady Rodríguez, de 33 años, es otra de las activistas a la que siempre le ha interesado conocer y compartir las manifestaciones de sus ancestros. Por eso, también lidera la asociación Aroma Caliente, que se dedica al turismo comunitario, danza, música y artesanías.

En las últimas dos semanas, los chicos que participaron en Motivos Afros aprendieron técnicas de pintura en madera y piedra. Estas últimas fueron recogidas en el río Chota. Ahí, plasmaron temas como vestimenta, danza, música, casas...

A través de estas iniciativas se busca que las nuevas generaciones se vinculen con estas tradiciones que tienden a desaparecer, explica Isabel Folleco, técnica de Ayuda en Acción, entidad que apoya este proyecto.

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