Rodas ofrece cambiar buses a diésel por eléctricos hasta el 2025

Los alcaldes Mauricio Royas (Quito), Patricia De Lille (Ciudad del Cabo), Yuriko Koike (Tokio), Eric Garcetti (Los Ángeles), Anne Hidalgo (París), Michael Blumberg (Nueva York), Ada Colau (Barcelona), Giuseppe Sala (Milán), Phil Goff (Auckland) posan dura

Los alcaldes Mauricio Royas (Quito), Patricia De Lille (Ciudad del Cabo), Yuriko Koike (Tokio), Eric Garcetti (Los Ángeles), Anne Hidalgo (París), Michael Blumberg (Nueva York), Ada Colau (Barcelona), Giuseppe Sala (Milán), Phil Goff (Auckland) posan dura

Los alcaldes Mauricio Rodas (Quito), Patricia De Lille (Ciudad del Cabo), Yuriko Koike (Tokio), Eric Garcetti (Los Ángeles), Anne Hidalgo (París), Michael Blumberg (Nueva York), Ada Colau (Barcelona), Giuseppe Sala (Milán), Phil Goff (Auckland) posan durante una reunión de la red de ciudades C40 en París, donde 12 burgomaestres se comprometieron al objetivo cero emisiones hasta 2030. Foto: AFP.

Quito asumió el lunes, 23 de octubre del 2017, su compromiso con la red C40 para cambiar su flota de buses a base de combustibles fósiles por otros que usen energía limpia, hasta el 2025. Además, el acuerdo plantea que hasta el 2025 los 12 cabildos firmantes tomen acciones concretas para que estas ciudades sean libres de vehículos contaminantes. La idea es que al 2030, una gran área de cada ciudad tenga cero emisiones.

El alcalde Mauricio Rodas suscribió el documento durante una reunión del C40,una red formada por ciudades que se han comprometido a reducir emisiones y luchar en contra del cambio climático.

El acuerdo incluye a Londres, Barcelona, Milán, Copenhague, Los Ángeles, Seattle, Vancouver, México, Ciudad del Cabo, Auckland y París. Esta última es la sede del encuentro que culmina el martes y su alcaldesa, Anne Hidalgo, lo preside.

La implementación de buses eléctricos forma parte del proyecto de cambio de rutas y frecuencias del sistema de transporte, que está previsto implementar antes de que entre en operaciones el Metro de Quito. La idea es cambiar buses a diésel por eléctricos en el Centro Histórico hasta el 2020 y convertir el área en un espacio peatonalizado.

Pero según José Santamaría, presidente de la Cámara de Transporte de Pichincha, este proyecto no es factible por ahora, considerando factores económicos, tecnológicos y geográficos y cataloga a esta iniciativas como política.

Santamaría señala que aún no se ha revisado la tarifa de transporte, que lleva congelada hace 14 años, y en ese contexto es difícil pensar en la compra de vehículos eléctricos. Para lograrlo, los transportistas deberían llegar a un equilibrio económico en el tiempo, una vez que se revisen las tarifas urbanas, interparroquiales y combinadas.

Además, considera que se debe analizar la estructura geográfica de la ciudad, para saber si tecnológicamente estos vehículos pueden trabajar en la ciudad. El dirigente explica que en Quito el 60% de la flota es de tipo Euro 3 y que no se ha avanzado a otros modelos porque la calidad del combustible no es compatible con la sensibilidad de los motores más avanzados. El gremio, dice, está de acuerdo en que hay que velar por la calidad del aire que se respira en Quito, pero los avances deben partir de planes a largo plazo.

“El Municipio planifica solo y no escucha el criterio de los actores”, agregó.

Para Santamaría, el Municipio no evidenció su lucha contra del cambio climático cuando decidió comprar biarticulados a diésel y no eléctricos. Y lo hizo porque en el Cabildo se sabe que los buses eléctricos son más costosos.

En París, Rodas se mantuvo en que no se revisará el pasaje hasta que los transportistas den muestras claras de una mejora en la calidad del servicio, especialmente en cuanto al trato al usuario. El Alcalde le dio un nuevo plazo al gremio, que vence el 6 de noviembre, para una nueva evaluación.