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Loja y Zamora un ‘corazón’ muy cuidado

Personas de cuatro parroquias se encargan de la protección del bosque Corazón de Oro, el cual forma parte de una reserva de 53 300 hectáreas. Foto: EL COMERCIO

Personas de cuatro parroquias se encargan de la protección del bosque Corazón de Oro, el cual forma parte de una reserva de 53 300 hectáreas. Foto: EL COMERCIO

Personas de cuatro parroquias se encargan de la protección del bosque Corazón de Oro, el cual forma parte de una reserva de 53 300 hectáreas. Foto: EL COMERCIO

Mientras unas especies se marchitan y pierden sus hojas, otras florecen y producen frutos, pintando así la naturaleza de colores vivos. Estar en el bosque Corazón de Oro despierta los sentidos. Esta reserva de 53 300 hectáreas ocupa territorios de las parroquias de San Lucas y Jimbilla, en la provincia de Loja; y Sabanilla e Imbana, en Zamora Chinchipe. Se ubica entre las cordilleras de los Andes y la oriental, en el sur del Ecuador.

Por los cinco ecosistemas existentes, en el 2000 fue declarado como Bosque Protector. Pero 12 años después, se habían perdido 12 644 hectáreas de bosque nativo de arbusto denso y chaparros por deforestación, incendios forestales y la extensión de la frontera agrícola y ganadera. Además, la cabecera parroquial de Imbana se había densificado de viviendas y pastizales en el centro de la reserva. Esto obligó al Ministerio del Ambiente a redefinir los límites y dejó fuera del Bosque Protector Corazón de Oro al centro urbano.

Esa reducción de vegetación encendió las alertas y la preocupación de las instituciones y de un grupo de habitantes que se habían autodenominado Amigos de la Amazonía. Juntos unieron esfuerzos para proteger, cuidar y conservar lo que aún quedaba, dijo Nelson Gualán, de San Lucas.

La mayor riqueza de esta reserva es el recurso hídrico. De aquí el Municipio de Loja capta el líquido vital para sus dos sistemas más grandes de agua potable y también abastece a la hidroeléctrica Delsitanisagua de Zamora, de la Corporación Eléctrica del Ecuador (Celec EP).

Los primeros esfuerzos para cuidar la zona fueron dispersos. Gualán cree que faltó socialización para que las 1 300 familias de las cuatro parroquias se apropien del cuidado del bosque. Por eso, desde hace dos años crearon un Comité Estratégico liderado por la Cooperación Alemana GIZ.

Técnicos se encargan de la identificación de la fauna y flora. También hay visitas guiadas. Foto: EL COMERCIO

Esta entidad impulsa la protección de los recursos naturales. En este territorio trabaja en coordinación con los ministerios del Ambiente y de Ganadería, los gobiernos parroquiales, el Municipio de Loja, universidades y la Celec-EP.

Juntos han desarrollado varias acciones, entre ellas la elaboración el Plan de Manejo. Esta herramienta articulará las actividades de investigación, ambientales, económicas y productivas que se hagan en la reserva, explicó Andrés Verdezoto, coordinador de GIZ.

GIZ acompaña con asesorías técnicas a los campesinos y ganaderos sobre prácticas sostenibles como cultivos orgánicos, implementación de chacras y productos turísticos, sistemas de pastoreo del ganado, entre otros. De esta forma ellos mejoran la producción en sus huertas o pastizales, tienen mayores ingresos económicos para sus hogares y no intervienen sobre el bosque nativo, dijo José Luis Sarango, técnico del Ministerio de Agricultura y Ganadería de Loja.

A partir de estos procesos, 25 familias de San Lucas crearon la Asociación de Ganaderos Semillas del Progreso y en Sabanilla está la Asociación Río Blanco de 21 familias. Con esta asistencia Luis Medina y Luz Condolo mejoraron los pastos y las vacas duplicaron la producción diaria de leche.

En este bosque se ha identificado el tapir de montaña, especie insigne a la que el Ministerio de Ambiente le está dedicando un cuidado especial con un programa de conservación, explicó Patricio Guzmán, responsable de patrimonio natural de este Ministerio en Loja.