11 de septiembre de 2018 13:07

Creación de santuario para ballenas en Atlántico Sur volvió a ser rechazado

Ecuador pagó la deuda que mantenía con la Comisión Ballenera Internacional y pudo votar en esta edición. Foto: Archivo / EL COMERCIO

Ecuador pagó la deuda que mantenía con la Comisión Ballenera Internacional y pudo votar en esta edición. Foto: Archivo / EL COMERCIO

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Agencia EFE
Río de Janeiro

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La Comisión Ballenera Internacional (CBI), reunida desde este lunes, 10 de septiembre del 2018, en la ciudad brasileña de Florianópolis, volvió a rechazar la propuesta de Brasil para que sea creado un santuario para los cetáceos en el Atlántico Sur, pese a que la iniciativa obtuvo apoyo mayoritario.

En la votación realizada hoy en la plenaria, la propuesta brasileña tuvo el respaldo de 39 de los miembros, incluido Ecuador, de la organización que regula internacionalmente el tratamiento a las ballenas, con lo que logró el 58,2% de apoyo, pero no alcanzó las tres cuartas partes (75%) necesarias para la creación de un santuario.

La creación del santuario de ballenas de 20 millones de metros cuadrados en el Atlántico Sur recibió 25 votos en contra en una votación con 3 abstenciones y 2 ausencias.

En la última cita de la CBI, en 2016 en la ciudad eslovena de Portoroz, la iniciativa lanzada por Brasil y apoyada por Sudáfrica, Argentina, Uruguay y Gabón, y por varias ONG, como Greenpeace y WWF, había conseguido 35 votos favorables, con lo que logró sumar cuatro nuevos apoyos.

La propuesta del santuario ha sido rechazada en diferentes ocasiones desde que Brasil la llevó por primera vez a consideración de la Comisión en 2001 pero cada vez gana más respaldo.

La iniciativa brasileña busca la creación de un santuario en el Atlántico Sur para diferentes especies amenazadas de extinción, con lo que la caza estaría prohibida en la región incluso si la Comisión llega a flexibilizar el veto a la pesca comercial con el que se comprometió hace cerca de 30 años.

La región del Atlántico Sur alberga más de 50 especies de ballenas, seis de las cuales son "altamente migratorias".

Además del santuario, la propuesta también prevé la creación de organismos de cooperación y de investigación sobre ballenas entre los países de África Sudamérica con costas sobre el Atlántico Sur.

Tras la nueva derrota, el Gobierno brasileño anunció que seguirá luchando por su iniciativa y que volverá a presentarla en la próxima reunión plenaria de la CBI, prevista para de aquí a dos años.

"Hace prácticamente dos décadas que presentamos la propuesta y seguiremos insistiendo porque consideramos que es importante para el cumplimiento de los objetivos de desarrollo sostenible de la ONU", aseguró el director de Conservación y Manejo de Especies del Ministerio de Medio Ambiente de Brasil, Ugo Vercillo.

En la reunión en Florianópolis, que concluye el próximo viernes, 14 de septiembre del 2018,  aún será votada una propuesta de Japón que prácticamente pone fin a la moratoria a la caza comercial que la Comisión impuso en 1986, con el argumento de que algunas especies ya no están amenazadas.

En la propuesta que presentó el lunes, 10 de septiembre del 2018, detallada en un documento conocido como "El camino a seguir", Japón pide la creación de un comité de caza sustentable que sería responsable por fijar cuotas para la pesca comercial de ballenas.

Vercillo considera que los países que defienden la preservación tienen mayoría suficiente para rechazar la propuesta japonesa.

"La votación del santuario mostró que el bloque pro-conservación de las ballenas tiene 39 votos y que Japón tan sólo cuenta con 25. Los países conservacionistas tenemos el compromiso de no dar ningún paso atrás y no aceptamos la propuesta japonesa", dijo Vercillo.

Tal mayoría conservacionista también sería suficiente para aprobar la llamada Declaración de Fortaleza propuesta por Brasil y que establece que la caza de ballenas con fines científicos "no es la única alternativa válida para dar respuesta a las dudas científicas ante la existencia de abundantes métodos de investigación no letales".

Tal declaración dejaría sin argumentos la llamada caza con fines científicos defendida por b, que cuenta con un programa de capturas científicas de ballenas que, alega, tiene por objetivo contribuir a la gestión de los recursos marinos.

Ese programa supuestamente científico es criticada constantemente por otros países y por organizaciones ecologistas, que lo consideran como un sistema de pesca comercial encubierta, ya que la carne de los especímenes estudiados es posteriormente vendida.

La plenaria de la CBI, en su sexagésima séptima edición y que reúne a representantes de 75 de los casi 90 países que integran la organización, se celebra por primera vez en Brasil.

Creada en 1946, la Comisión Ballenera Internacional se reúne cada dos años para adoptar medidas de protección de estos animales tanto a nivel regional y global.

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