25 de junio de 2019 00:00

Cotopaxi es una provincia de alto riesgo para el cóndor

La cóndor Ami fue hallada en diciembre del 2018 en los páramos de Cotopaxi. Esta ave tenía una banda alar. Foto: cortesía Fabricio Narváez/ Fundación Cóndor Andino Ecuador

La cóndor Ami fue hallada en diciembre del 2018 en los páramos de Cotopaxi. Esta ave tenía una banda alar. Foto: cortesía Fabricio Narváez/ Fundación Cóndor Andino Ecuador

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Isabel Alarcón
Redactora (I)
ialarcon@elcomercio.com

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Cotopaxi se ha convertido en una zona de riesgo para el cóndor andino. Desde diciembre del 2018 se han encontrado tres cadáveres y otros dos cóndores fueron hallados con signos de envenenamiento. Aunque este número de casos ya es alarmante, se calcula que la cifra puede ser aún mayor.

Fabricio Narváez, coordinador del Proyecto de Investigación y Monitoreo Ecológico del Cóndor Andino de la Fundación Cóndor Andino Ecuador, explica que, con base en las investigaciones de campo, estiman que han muerto entre 15 a 20 aves en los últimos seis meses en la provincia.

El envenenamiento y la caza se han vuelto las principales amenazas para los cóndores en Cotopaxi. Narváez explica que la agricultura y la ganadería son actividades frecuentes en esta zona y, para proteger al ganado de los ataques de perros ferales, sus habitantes han optado por colocar veneno en carroñas. Esto se ha convertido en un problema en toda la zona, ya que finalmente son los cóndores los que consumen estas sustancias y mueren.

En otros casos, el envenenamiento ha estado dirigido hacia las aves. Narváez dice que en algunas zonas todavía existe la idea de que el cóndor es quien ataca al ganado, pero se ha comprobado que estas aves no son responsables de estos actos. El aumento de perros ferales y silvestres es lo que está causando estos conflictos.

El primer caso de la muerte de un cóndor en estos últimos seis meses está asociado con esta problemática. El cuerpo de Ami fue hallado en diciembre del 2018. Tras realizar los estudios necesarios se determinó que había muerto por envenenamiento. Durante los monitoreos que se realizaron en la zona para descartar otras muertes, se encontró la osamenta de un ave que se presume pudo haber fallecido por las mismas causas.

El cuerpo de Ami fue hallado en los páramos, entre los cantones de Salcedo y Pujilí. Foto: Cortesía Fundación Cóndor Andino.

El cuerpo de Ami fue hallado en los páramos, entre los cantones de Salcedo y Pujilí. Foto: Cortesía Fundación Cóndor Andino.

Diego Xavier Medina, director del Hospital Veterinario Planeta Vida y docente de la Universidad Tecnológica Equinoccial, explica que este animal posiblemente comió de la misma carroña que Ami.

Después de estos eventos, el hallazgo de otros dos cóndores causó la preocupación de los especialistas. En este caso, ambos pudieron recuperarse y uno de ellos fue liberado con un rastreador satelital y una banda alar que fue colocada por los investigadores de la Fundación Cóndor Andino.

En mayo de este año, el cuerpo de otra ave fue hallado nuevamente en esa provincia. Medina dice que aún se están realizando los estudios, pero hasta el momento se asocia a la cacería ilegal con su muerte.

El especialista cuenta que encontró varios perdigones en su cuerpo, entre los que se destacan los hallados en su cráneo y en su ala. Este último causó una fractura. Aún debe determinar si el animal murió de manera inmediata por el disparo o si el impacto le dio tiempo de movilizarse.

Si se comprueba que el ave murió en el lugar en el que fue hallada, dice Medina, sería más preocupante, ya que en ese punto se ha observado a más de una decena de cóndores. Esto significaría que el animal encontrado no fue la única víctima de este ataque.

Para Narváez, la cacería es un problema grave en Cotopaxi, donde se necesita un mayor control en el acceso a las áreas naturales, que cuentan con una alta biodiversidad. Si estas condiciones se repiten en otras provincias, se podría acelerar de manera dramática el retroceso de la población y la extinción de la especie.

Para el especialista también es necesario controlar el continuo aumento de las poblaciones de perros ferales y silvestres en los páramos, que se han convertido en una amenaza para la fauna silvestre. Actualmente la población de cóndores se estima que alcanza alrededor de los 150 ejemplares en el país, sin contar con las muertes que se han registrado en los últimos seis meses.

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