Alfredo Negrete

¿Y después…?

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Jueves 06 de octubre 2011
6 de October de 2011 00:02

El foro de los ex presidentes Osvaldo Hurtado, Carlos Mesa y Ernesto Samper en la Universidad de las Américas se constituyó en un debate actualizado sobre la situación política y económica de algunos países de América Latina, particularmente de aquellos regidos por gobiernos neopopulistas. Osvaldo Hurtado privilegió la tesis de Guillermo O. Donnell sobre ‘las democracias delegativas’ que nacen de un triunfo electoral inobjetable pero que luego el mandatario elegido escoge su propio rumbo y ejerce una concentración del poder al margen del estado de derecho. Ernesto Samper, recordó su experiencia, gobernando a Colombia en una de las más intensas oleadas del terror del narcotráfico y propuso un cambio estructural del presidencialismo reforzado -ahora degenerado- por un semi parlamentarismo.

Peculiar fue el aporte del ex presidente boliviano Carlos Mesa cuando disertó sobre el origen de la convulsionada situación que viven algunos países como Venezuela, Bolivia y Ecuador.

Sostuvo que los mandatarios de estas naciones disfrutan de una increíble situación económica que no se ha conocido desde los inicios de la República. Los ingresos por las ventas de sus productos en el mercado internacional han rebasado cualquier expectativa y se han convertido en el eje de una bonanza imprevisible e incalculable. Estos réditos por razones ideológicas, políticas o simplemente tácticas, han dado lugar a una inversión social y a un gasto en infraestructura -planificada o no- que le ha concedido un margen de convocatoria antes inconcebible. En términos domésticos, hubiésemos querido saber los resultados, si en alguna de las presidencias del doctor Velasco Ibarra, se hubiese dispuesto de un precio internacional del petróleo de las colosales dimensiones actuales.

El estadista boliviano advirtió sin embargo, que esta edad de oro, como cualquier otra en la historia, tiene límites como lo anotó Oswald Spengler al explicar el ocaso de las civilizaciones. Por tanto, no es desestabilizadora la inquietud de saber que pasará cuando un líder que ha controlado todo tiene que dar un paso al costado como sucede en Venezuela. En ese país había varios planes de resistencia para enfrentar las agresiones del imperialismo yanqui, pero no para la quimioterapia.

La reflexión del Carlos Mesa nos lleva a difíciles interrogantes. Si el Presidente del Ecuador sufre un percance por razones de salud y no de ninguna otra índole, no existe ni en Alianza País y peor en la oposición un proyecto sustitutivo. En el primer caso, un movimiento sin un líder de esa naturaleza no es un cometa sino un asteroide a la deriva; en el segundo, sus protagonistas ignoran que el Plan de Retorno de 1978 se extinguió y que han sido incapaces de elaborar una alternativa concertada -líder, proyecto y equipo- para que responda a la hipotética coyuntura de la ausencia. Hitler era inmortal, pero se suicidó.