Gonzalo Ruiz Álvarez

Siria: nuevo tablero, coletazo de la Guerra Fría

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Domingo 04 de octubre 2015

Los escaques del nuevo tablero de ajedrez de Oriente Próximo quedaron claramente dibujados. Las piezas del combate serán las tradicionales, las manos que las mueven responden a nuevas estrategias de dominación. Una geopolítica que supera los episodios de la post-Guerra Fría y la ‘Primavera Árabe’.Un territorio tan complejo en el disperso mapa de la zona como intrincado en el componente inevitable, la realidad ‘virtual’ de esta etapa ‘pos-todo’.

El ‘Zar del siglo XXI’ apareció de nuevo. Ya se sabía desde hace años que su relación con los tiranos civiles que han gobernado Siria - elecciones simuladas de por medio - es estrecha. Tanto el actual Presidente como su padre han comprado armas a Rusia. Bueno, el padre lo hacía antes con la Unión Soviética. Los negocios millonarios continúan.

La tragedia humanitaria llegó a Siria con la guerra civil hace casi cinco años. Los complotados tuvieron respaldo de Occidente y de algunos países árabes, pero Rusia se mantuvo firme aun en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, donde hace prevalecer su derecho a veto para proteger a sus socios.

Lo cierto es que las milicias no pudieron derrotar al tan bien organizado como sangriento régimen civil y laico de Al Assad.

Pero al ya confuso y enredado estado de cosas le apareció otro problema de difícil solución: el Estado Islámico, con los sueños febriles de reconstituir un califato, con su sanguinaria matanza de infieles inocentes y su considerable potencial militar se convirtió en otro jugador preponderante del tablero.

Ataques en el desguarnecido Iraq, que aún paga la factura de la caída de Saddam Hussein, masacres y ataques a los pozos petroleros.

Bombardeos y ocupación de partes de Iraq y Siria.A Bashar al Assad le surgió un nuevo y poderoso enemigo. A Occidente también.

Rusia se decanta por combatir al terrorista Estado Islámico. EE.UU. se opone a fortalecer al tirano Al Assad. Rusia, como Francia, se va al ataque. Dilema terrible para Obama: dos poderosos enemigos como Siria y el Estado Islámico, en orillas opuestas, ambos contra Occidente.