Fidel Jaramillo B.

El cambio presidencial

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Viernes 11 de septiembre 2020

Imagine tres escenarios para la segunda vuelta: Lasso vs Yaku, Arauz vs Lasso y Yaku vs Arauz. Las noticias podrían ser así:

Quito, 24 de mayo de 2021. Luego de una intensa campaña electoral que se disputó en medio de la pandemia y de la peor crisis económica del país, hoy se posesiona el nuevo presidente del Ecuador. En las calles, sus simpatizantes gritaban…

…¡Lasso presidente! A la tercera fue la vencida. La clave fueron los acuerdos con los socialcristianos y otros movimientos de centroderecha. Ello le permitió llegar a la segunda vuelta con una significativa ventaja sobre su oponente, Yaku Pérez, que se había impuesto por escaso margen sobre el candidato del correísmo. Lasso recibió el apoyo general de electores de la Costa, especialmente de Guayas, que veían con desconfianza el ascenso del movimiento indígena. Lasso tiene el equipo de gobierno y el programa económico, pero no tiene mayoría en la Asamblea, lo que dificultará la implementación de las reformas necesarias para enfrentar la crisis.
…¡Arauz presidente! Pese a que Correa no fue candidato, el apoyo duro del correísmo aseguró al joven político un puesto en la segunda vuelta para enfrentar a Lasso, quien había ganado cómodamente la primera vuelta, pero luego terminó perdiendo respaldo por un excesivo triunfalismo y posturas sociales conservadoras que lo alejaron especialmente de los jóvenes. La campaña final fue muy polarizada y negativa, y un mejor manejo de las redes sociales definió el estrecho resultado. Regresa el correísmo con el polémico mandato de amnistiar a su líder y una crisis económica engendrada en su propio gobierno anterior y empeorada con la pandemia.

… ¡Yaku presidente! Su ascenso al poder fue sorpresivo. Luego de disputas al interior del movimiento indígena, consolidó alianzas con sectores de centro izquierda y atrajo a millenials con un discurso ambientalista. Dada la fragmentación del centro, dio la sorpresa al sobrepasar a Lasso y enfrentar en segunda vuelta a Andrés Arauz. Al final, fue mayor el rechazo a la corrupción que el temor al movimiento indígena lo que llevó a Yaku Pérez a ganar las elecciones. Existe gran expectativa entre sus bases que por primera vez llegan a ser gobierno, pero enfrentan la desconfianza del sector privado y una Asamblea dominada por la oposición.

Este no es un ejercicio de predicción sino de imaginación. Dada la fragmentación política, todo puede suceder: la irrupción de un candidato que agrupe al centro progresista, la aparición de un outsider o una docena de otros escenarios. En cualquier caso, el próximo presidente enfrentará una grave situación económica, una Asamblea fragmentada y una frágil gobernabilidad que requerirá de acuerdos mínimos para salir de la peor crisis en nuestra historia reciente.