Rodrigo Borja

La nueva Izquierda

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Domingo 01 de septiembre 2019

Se llamó así al movimiento contestatario que en los años 60 cobró fuerza en EE.UU. para expresar su repudio al belicismo, al armamentismo, a la guerra fría, a los arsenales nucleares, al servicio militar obligatorio, al “macartismo” y a las disparidades sociales. El movimiento estuvo integrado principalmente por gente joven y sus cuarteles fueron los campus universitarios, aunque se incorporaron a él intelectuales, académicos, profesores, científicos sociales, profesionales, defensores de los derechos civiles y personeros de minorías organizadas. Participaron también marxistas norteamericanos desencantados por las revelaciones de Kruschov en el XX Congreso del Partido Comunista -febrero 1956- acerca de los horrores del “estalinismo” y más tarde por la invasión de los tanques soviéticos a Checoeslovaquia para sofocar a sangre y fuego la “Primavera de Praga”.

Los activistas universitarios norteamericanos tomaron la expresión “new left” (nueva izquierda) de los intelectuales británicos Edward Thompson (1924-1993), Raymond Williams (1921-1988) y otros -algunos de ellos miembros del Partido Comunista de Inglaterra- y plasmaron su ideario en el “Port Huron Statement of Students for a Democratic Society” en 1962, que fue la más importante codificación de los principios de la nueva izquierda. Allí se planteaba la “participatory democracy” y la reforma universitaria. En sus postulados se daba una rara mezcla de elementos ideológicos liberales, socialistas y anarquistas.

El tema central de la nueva izquierda fue la guerra de Vietnam. Los pacifistas alineados en ella se negaron a enrolarse en el servicio militar y promovieron movilizaciones de protesta contra esa guerra que, según dijeron, costó a EE.UU. 58.000 soldados muertos.

Y fue en 1967 que la “nueva izquierda” yanqui declaró que pasaba “de la protesta a la resistencia” y radicalizó sus posiciones. Eran los tiempos de los “hippies” y de su adhesión a una cierta anarquía romántica y no violenta, de las primeras preocupaciones por el medio ambiente y del rechazo a la concepción mercantil y materialista de la vida. Los “hippies” propugnaron una contracultura antibelicista. Su estilo lleno de colorido se plasmó en la moda de vestir de sus miembros, en sus artes gráficas y en la música de cantantes como Janis Joplin o de bandas como “Love”, “Grateful Dead”, “Jefferson Airplane” y “Pink Floyd”. Fue su extraña manera de protestar contra el “establishment”, los convencionalismos sociales, la guerra, la discriminación de las minorías, el lujo, el consumismo y los falsos valores de la sociedad capitalista.

A principios de los 70 empezó la desbandada. Unos militantes se incorporaron al ala izquierdizante del Partido Demócrata, o se insertaron en movimientos feministas y ecologistas, o se escondieron en tareas privadas.