Ivonne Guzmán

‘Fuegos pirotécnicos’

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Miércoles 04 de enero 2012
4 de January de 2012 00:01

Este año que comienza lo dedicaré a una causa noble: voy a recoger firmas para que finalmente en lugar de juegos pirotécnicos o fuegos artificiales, la Real Academia acepte el popularísimo ‘fuegos pirotécnicos’.

De principio a fin, en diciembre me topé en varias ocasiones con este ¿ecuatorianismo?; si el recientemente fallecido lexicógrafo ecuatoriano Carlos Joaquín Córdova –autor de ‘El habla del Ecuador. Diccionario de ecuatorianismos’– alcanzaba a verlo seguro se moría antes, pero de la tristeza de ver hecha añicos la lengua de sus amores. Para evitarnos la vergüenza de andar hablando tonteras, creo que es necesaria una reforma que disimule nuestro analfabetismo funcional (porque saber leer y escribir, sabemos; otra cosa es cómo lo hacemos).

Bueno, el caso es que en Fiestas de Quito pasaba por el Centro Comercial El Recreo, y ¡zas! que leo un cartel enorme que invitaba amablemente a sus clientes a sumarse a una gran fiesta con “fuegos pirotécnicos”.

Por esos mismos días, en Twitter recibí una invitación, esta vez desde la cuenta del Ministerio de Cultura, que convidaba a todos a reunirse en algún punto de la ciudad para disfrutar de un espectáculo de (adivinen) “fuegos pirotécnicos”. Seguramente alguien habrá ordenado la desaparición de semejante muestra de ignorancia, porque ahora buscando en el historial no encuentro el ‘tweet’ de marras. Obviamente sorprendida, empecé a preguntar y a recordar lo aprendido en la escuela de cómo había que referirse a este tipo de espectáculos. O juegos pirotécnicos o fuegos artificiales. Punto.

Cuando realmente me preocupé fue cuando, días después, en un bus leí un anuncio enorme de la Municipalidad de Quito, creo que en conjunto con los Bomberos, en el cual se hacían varias recomendaciones, entre ellas: No juegues con “fuegos pirotécnicos”. ¿No habrá nadie que tenga un conocimiento básico del idioma encargado de verificar y autorizar los enunciados que involucran la reputación municipal?

De tanto ver el error llegué a pensar que la norma había cambiado y que, a fuerza del mal uso, la simple lógica gramatical de evitar la redundancia –porque fuego y pirotécnico se refieren a lo mismo– había sido anulada. Y el jueves pasado, luego de ver un cartel en un redondel, frente a Barlovento, invitando a ver los mejores “fuegos pirotécnicos”, no pude más y pregunté a un entendido. Resulta que, tristemente, estoy en lo cierto y que por alguna razón una legión de diseñadores gráficos (con el perdón de mis amigos del ramo) y analfabetos de todo rango están dispuestos a acabar con el idioma, su belleza y su lógica, a como dé lugar.

Talvez lo único que nos toca es claudicar, unirnos a ellos, recoger firmas para oficializar el cambio de palabras y celebrar, por supuesto, ¡con fuegos pirotécnicos!