Agustín Eusse A.

Frente al cambio climático urge la concertación universal

En su último reporte, divulgado a inicios de esta semana, el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC), vinculado a la ONU, hace una seria advertencia sobre el estado de nuestro planeta. El informe es una síntesis del trabajo de 234 científicos de 66 países, que revisaron más de 14 000 artículos y referencias científicas.

La solvencia científica de los redactores, el trabajo exhaustivo de recopilación de datos y las pruebas empíricas que aporta la vida cotidiana hacen del informe un Código Rojo, como advirtió el secretario de las Naciones Unidas, António Guterres, un llamamiento universal a actuar cuanto antes para contener el calentamiento del planeta provocado por la actividad humana.

Había mucha expectativa por la difusión del informe, como se constató en el despliegue mediático que tuvieron sus principales y alarmantes conclusiones. Así mismo, los eventos climáticos simultáneos de los últimos días, como las sequías en Brasil, las inundaciones en Europa y China y los incendios devastadores en Estados Unidos, Grecia, Turquía, Italia y Argelia, hacían urgente conocer el diagnóstico de la ciencia.

El dictamen es severo. En el reporte queda claro que la actividad humana provocó el aumento de la temperatura media de la tierra en aproximadamente 1,1 grados centígrados desde los niveles previos a la industrialización, a mediados del siglo XIX. Es el aumento de temperatura más rápido en 2 000 años. Incluso en algunas regiones, como en Australia, el calentamiento es más rápido, cercano a 1,5 °C. El informe considera probable que la actividad humana también haya favorecido cambios en las precipitaciones desde mediados del siglo pasado. En consecuencia, los expertos vaticinan grandes transformaciones en nuestro planeta. Dentro de estas se encuentran el desplazamiento de especies, la elevación del nivel de los mares y el deshielo de los glaciares. Estos dos últimos fenómenos serían irreversibles.

Además, el informe asegura que los cambios a largo plazo ya están en marcha. La investigación considera inevitable que, haga lo que haga la humanidad, el calentamiento aumentará 1,5 grados a mediados de este siglo. En ese mundo, sequías que sucedían un par de veces cada siglo empezarán a suceder un par de veces cada década.

El informe, el más completo y preciso hasta la fecha, cierra contundentemente la puerta a los escépticos que llevan tres décadas agarrándose a los márgenes de error de la ciencia para cuestionar lo que ven sus propios ojos.

No es momento del nihilismo, sino de la acción política. Ante la magnitud del reto, el actuar de los Estados se ve irrisorio. Desde China y Estados Unidos, los mayores contaminantes, hasta Ecuador, los planes anunciados son más que insuficientes. La alerta roja que están dando los científicos debe movilizar a los políticos y a los ciudadanos. Las instituciones, y toda la sociedad, deben empezar a prepararse. El debate no es si sucederá o no. El debate es si llegaremos a tiempo de adaptarnos a ese mundo y si somos capaces de mitigarlo.