Violencia en Quito: percepciones y realidades

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Lunes 22 de abril 2019

Uno de los temas de permanente preocupación ciudadana en el Ecuador, del que no está exento la Capital, es el de la delincuencia.

En comparación con las cifras de la región, es verdad que las del país están entre las más bajas, pero hay hechos que obligan a discutir si se trata de percepciones o de realidades.

En cuanto a los asaltos, en los últimos días se han hecho públicos algunos casos en donde los delincuentes han sido especialmente violentos con transeúntes y conductores de autos. A la vez, se vuelven a mencionar los llamados secuestros ‘exprés’.

Los datos disponibles de este año (enero-febrero) señalan un aumento de los robos a personas en Quito del 5,59%, en relación con igual período del 2018. En cuanto a los robos de motocicletas, que suelen ser usadas para delinquir, las denuncias han pasado de 99 a 150 en el período referido.

En cambio, ha bajado la cifra de robos a automóviles en algo más del 3% y el de viviendas ha tenido una caída significativa: de 448 a 294, lo cual indica una reducción cercana al 35%. El Jefe de Operaciones del Distrito Metropolitano lo atribuye al desmantelamiento de bandas; si bien algunos miembros son detenidos, otros se dedican a delitos menores, explica.

En los casos de asaltos a personas, el patrón es la búsqueda de ciudadanos a quienes se puede atacar más fácilmente, como mujeres, jóvenes y personas de la tercera edad. Mochilas, dispositivos electrónicos y carteras son los objetivos alrededor de centros educativos y oficinas, así como dinero a la salida de los bancos.

Es sumamente importante que haya una conducta preventiva personal, familiar e institucional, si es el caso, para enfrentar con éxito este problema, aparte de la oportuna denuncia y de la acción de la Policía. Mucho se ha hablado sobre las labores de inteligencia, que siempre son más eficaces que las de auxilio.

Se trata de un fenómeno cuyo combate implica, por un lado prevenir y por otro, mejorar la utilización de los recursos disponibles. Hay que evitar que el delito contra las personas, así como la violencia con que se lo está ejerciendo, crezcan.