Alcaldías: agendas pragmáticas y sin demagogia

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Lunes 21 de enero 2019

El 24 de marzo, el Ecuador renueva todas las autoridades de los Gobiernos Autónomos Descentralizados, GAD.

La política, luego de atestiguar la corrupción, la demagogia y la ineptitud de muchas autoridades -con excepciones- exige, como nunca, una presentación seria de planes, más allá de los enunciados presentados por los candidatos ante la autoridad electoral, que rara vez se cumplen.

En el trabajo que viene presentando este Diario sobre las propuestas de los candidatos a la Alcaldía de las ciudades más grandes del país, encontramos algunas ideas comunes y otras específicas de cada entorno.

La seguridad es un problema que atañe a toda la colectividad pero los cabildos poco pueden hacer, sino poner en práctica acciones de prevención y coordinación con los entes estatales con el fin de custodiar la seguridad y el orden, tan cuestionados por los sucesos de violencia acontecidos en estos mismos días.

La movilidad es otra de las preocupaciones comunes a las ciudades con un gran número de autos circulando por sus vías. Para Quito, el sistema Metro, próximo a inaugurarse, exige una actitud responsable para crear y supervisar un modelo integrado que responda de modo eficiente a la necesidad de los habitantes.

Guayaquil tiene un reto gigante en la conectividad con el ‘gran Guayaquil’, las zonas de amplia expansión y las interconexiones con puentes y cantones próximos de gran crecimiento demográfico y comercial.

Cuenca inaugurará un tranvía postergado más allá de toda lógica de eficiencia administrativa, y eso supone una nueva mentalidad de los ciudadanos y de las autoridades edilicias para administrarlo y potenciarlo.

El crecimiento ordenado de las urbes es otra preocupación de ciudadanos y planificadores. Pero otros temas flotan en las grandes ciudades. Recolección de basura en Quito; combate a las drogas en Guayaquil; regulaciones ambientales en Cuenca, aunque el tema no debiera ser ajeno a ninguna de las ciudades.

Allí está el reto, una campaña pragmática sin demagogia ni ataques personales. De eso estamos cansados.