Guido Calderón

Quiebra un monstruo

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Viernes 04 de octubre 2019

Cuando Moisés envió un explorador a los territorios que consideraban la tierra prometida para que regrese con noticias, le llamó “tur”. Luego los franceses completarían el concepto de “tour”: viaje con retorno; y, finalmente los ingleses instauraron el “tourism” que el planeta vive y sufre actualmente.

El británico Thomas Cook, fue el primer organizador de un viaje masivo de 500 personas de una ciudad a otra en 1.841. Creó la primera Agencia de Viajes del mundo en 1.845 junto con la primera Guía Turística impresa. En 1.851 traslado 150.000 personas. En 1.866 llegó a Estados Unidos en busca de servicios ferroviarios. Creó el “voucher”, un papel que recibía el hotel y daba sus servicios con la promesa de un futuro pago.

En el nuevo milenio la marca Thomas Cook, inventora del paquete “todo incluido” era la Agencia más importante del planeta, dueña de varias aerolíneas, oficinas propias en 17 países, más de 500 hoteles y atendía anualmente sobre los 20 millones de clientes.

Este 23 de septiembre, luego de 178 años de servicio, su oficina principal se declaró en quiebra dejando sin empleo a 22.000 empleados, 600.000 clientes varados en destinos, 1,3 millones de asientos de avión perdidos, cientos de hoteles y agencias sin pago por servicios prestados y sin ingresos a futuro, por lo que las quiebras vienen en efecto dominó.

¿Pero que realmente mató a este monstruo del turismo mundial? Las OTAS: Online Travel Agencys. Las plataformas de hospedaje dieron el primer golpe, al trasladar turistas de los hoteles a casas particulares. Luego las aerolíneas Low-cost, con sus tarifas bajas llevan turistas a sitios donde hay impuestos bajos y los hoteles son propios o de aliados; y finalmente, las Agencias virtuales de ventas de pasajes y paquetes combinados con hospedaje, actividades, coches, etc; que trabajan 24 horas diarias, con mínimas cargas salariales, sin onerosas instalaciones físicas, ni altos costos operativos en majestuosos edificios, tal como actuaba esta Agencia tradicional que privilegiaba la atención personal -Offline- a sus clientes, lo que significa que la atención personalizada, pierde la guerra frente a las tarifas bajas y cuestiona el actual modelo turístico fundamentado en los paquetes.

Sus competidores se lanzan a devorar sus restos, pero el bocado es demasiado grande. Los destinos españoles -que eran sus preferidos- auguran más quiebras hoteleras, en tanto, se crean fondos para adquirir los hoteles y aerolíneas con su alguna vez poderosa marca.

Thomas Cook, sí vio venir el cambio de hábitos de los consumidores que provoca Internet, pero un monstruo tan grande, demoró en tomar acciones como reducir la nómina y bajar costos operativos. Creyeron firmemente que el turismo es un negocio de personas, pero su quiebra muestra el triunfo de los bots, automatismos al límite de la inteligencia artificial, que lanzan al tacho infinidad de conceptos altruistas del turismo.