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Así como los políticos, los choferes, con el permiso de la autoridad, se dan a la fuga si no están mortalmente heridos luego de poner un punto final a los sueños y esperanzas de decenas de hombres, mujeres, jóvenes y niños. No es sólo esta década pasada, ya era costumbre, reforzada hoy por la permisividad, por la vista gorda de las autoridades, por el flujo de dinero que corre como agua sin ninguna decencia. ¿La solución? Dejar la ceguera, la sordera, la inhabilidad de aplicar la ley, caiga quien caiga, en todo ámbito. Famosas palabras.

Así como los políticos, los choferes han creado mafias que entre sus filas incluyen autoridades de todo nivel. Descabezar a las instituciones no servirá, no limpiará la podredumbre que existe a vista y paciencia de aquellos que dicen aplicar el control. Los radares, ni los más complejos y caros, podrán percibir lo que el ojo humano a propósito se niega a ver. Las raíces de la corrupción tienen sus raíces cimentadas. Es la inactividad de quienes deberían aplicar la ley. ¿Si la Asamblea se permite ser insultada, burlada por un ex funcionario que se cree todopoderoso, qué esperar del resto?

Si los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial asienten el desprecio, qué esperar de los niveles que ruedan el pavimento. Algo está pasando, hasta en la administración del tráfico, el control de calles en las ciudades y en las carreteras del país. Se nota claramente la decadencia de la autoridad. En el rodar de las llantas de los automóviles y las unidades de transporte público, en las camionetas y en las mulas de muchos neumáticos, se observa una dejadez y total ausencia de responsabilidad por quienes deberían sentirse avergonzados. El caos es notorio, una total anarquía. Dirán las agencias de control, que ANT o la AMT, tantas de nombre corto y gran deficiencia. Tenemos carreteras, dijeron, pero olvidaron que era indispensable tener consciencia, orden, leyes para usarlas. Se ha negociado con todo, desde las licencias de conducir hasta las pruebas en los grandes juicios. Con la decencia y la integridad. Se negoció con los principios y la moral.

Un país lleno de corruptos que andan sueltos. Corruptoras las autoridades que sólo, ante la total imposibilidad de mantener silencio, proceden a investigar, acusar y enjuiciar. Pruebas a medias que no llegaron. Documentos duplicados. Fácil, quienes no cumplieron la labor, están tan implicados como aquellos que cometieron los delitos. Hasta que no ronda la muerte, los choferes y sus documentos falsos corren las carreteras o la misma 12 de Octubre, bajo la mirada encandilada de agentes y policías que nada oyen y nada ven.

Así, aparecemos en los medios internacionales, plagados de accidentes o plagados de políticos corruptos. Condolencias a las familias que sufrieron el abuso politiquero, condolencias a las familias que perdieron sus seres queridos.

Todos, arrollados por la plaga de la corrupción, por las autoridades que no ven sino lo que quieren ver, asesinados todos por la falta de control, de honestidad, a todo nivel. Condolencias por las plagas, Ecuador, mi país.