Abelardo Pachano

Cómo va el empleo

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Viernes 28 de octubre 2011
28 de October de 2011 00:01

La pregunta es pertinente pues los resultados últimos publicados por el INEC dan razón a la existencia de una tasa de desempleo muy baja. Tan baja, que el gobierno la compara con países europeos exitosos y algunos vecinos, para concluir señalando con orgullo la existencia de una realidad que puede calificarse de inmejorable. Apenas uno de cada veinte ecuatorianos que desea trabajar no encuentra empleo. Diecinueve lo tienen. Lo cierto es que la mayoría se mantienen subempleados, pero esa es una realidad crónica cuya solución camina por un horizonte de plazo superior a la gestión actual.

Al desagregar los datos aparecen cifras indicativas de algo menos evidente o que por lo menos invitan a reflexionar con un poco más de parsimonia, como la define Fernando Balseca. El INEC dice que el total de ocupados urbanos a finales del 2007, es decir hace 45 meses (tres años y nueve meses) era de 4 millones 41 mil personas. En septiembre del 2001 somos 4 millones 174 mil personas. En otras palabras, en este lapso se han creado 130 mil empleos o subempleos, de los cuales 107 mil son públicos y tan solo 23 mil corresponden a las actividades privadas.

En ese período, el rol de los servidores públicos superó los 510 mil trabajadores, con una expansión del último año del 22% y una participación de más del 12% de los ocupados urbanos, la tasa más alta de toda la historia nacional.

Simultáneamente, la política salarial definida para los trabajadores domésticos llevó, en el mismo lapso, a una pérdida de empleo a un poco más de 20 mil servidores de hogares. Pero lo más dramático es el cambio en la población joven. Me refiero aquellos cuya edad no rebasa los 21 años. Pues bien, a fines del 2007 trabajaban 466 mil jóvenes y ahora lo hacen sólo 346 mil. ¿Qué paso con los 120 mil? ¿Se fueron del país? Nadie lo sabe. Simplemente desaparecieron de la estadística. ¿Acaso en ese período no debían incorporarse más a la fuerza de trabajo?

Vistas así las cosas, las cifras de empleo no son tan halagüeñas. O seguras. El empleo que se crea es público. No responde a la dinámica natural y sana de las actividades privadas, que por lo visto incorporan cada mes menos de 500 empleados a sus actividades, mientras el Gobierno lo ha hecho a un promedio seis veces superior.

Y todo esto arroja una tasa de desempleo del 5,5% que se fundamenta además en la tesis del INEC sobre el estancamiento de la población que desea trabajar (PEA) por la decisión tomada por aquellos en edad de estudiar de dedicarse por entero a su preparación (?); y, a pesar de que cada día hay más población urbana, de que todos los años aumenta la población en más de 200 000 personas, han transcurrido cuatro años de este singular (?) fenómeno demográfico-laboral-estudiantil que deduce autosuficiencia económica, conviviente de una inseguridad agobiante.