23 de marzo de 2020 12:37

La liga bielorrusa de fútbol se juega pese a la pandemia del covid-19

Imagen de hinchas del equipo Baté Borísov de Bielorrusia. Foto de la cuenta Twitter @FCBATE

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Agencia EFE

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Los millones de aficionados al fútbol que están cansados de visionar los partidos históricos del Mundial o de la 'Champions' y de repasar las mejores jugadas de Messi y Cristiano en Youtube, tienen una opción mejor, la liga bielorrusa, la única que resiste el embate del coronavirus en el continente.

"Esperemos que Inglaterra, Italia o España también compren los derechos de la liga bielorrusa y que todo el mundo mire nuestra liga", comentó a Efe el bielorruso Alexandr Hleb, antiguo futbolista de Arsenal y Barcelona.

No es broma. Él mismo explicó que Rusia y Ucrania ya han comprado los derechos para retransmitir en directo por la televisión los partidos del campeonato del país vecino.

El canal de deportes ruso MatchTV mostró el viernes el duelo que enfrentó al actual campeón de liga, el Dinamo Brest, y al Smolevichi, que terminó con empate a un gol, retransmisiones que continuaron el fin de semana.

Fue la primera jornada de la liga bielorrusa, uno de los campeonatos menos conocidos del fútbol europeo. El estadio con más aforo tiene capacidad para solo 22.000 espectadores.

Lo mejor que se puede ver en la liga bielorrusa es un Baté Borísov-Dinamo Brest. No es lo mismo que un Real Madrid-Barcelona o un Liverpool-Manchester City. Fútbol modesto en campos de regional, pero fútbol en vivo al fin y al cabo.

"En Bielorrusia no hay pánico al coronavirus, al menos, por el momento. La liga bielorrusa interesa porque todas las competiciones europeas han sido suspendidas. No hay fútbol en ninguna parte, menos en nuestro país", comentó a Efe Andréi Zigmantóvich, que militó en el Racing de Santander (1993-96).

Son dieciséis equipos que disputan la liga de primavera a otoño con un largo paréntesis invernal y entre los que uno de los líderes provisionales es el Energetik, que representa a la Universidad Estatal de Minsk.

El histórico Dinamo Minsk, campeón soviético en 1982, y el Baté Borísov, que ganó trece ligas seguidas y ha disputado varias veces la fase de grupos de la Liga de Campeones, son los únicos clubes relativamente conocidos.
Y entre los futbolistas, únicamente Hleb -que tuvo una exitosa carrera en el Arsenal y el Stuttgart, pero no pudo triunfar en el Barcelona, donde sólo jugó una temporada (2008-09)- le suena a los aficionados.

Poco importa, ya que la falta de noticias deportivas ha hecho que muchos medios de comunicación informen profusamente sobre esos partidos y sobre el hecho de que el Energetik, el Minsk y el Slutsk lideren la clasificación después de ganar sus partidos por idéntico resultado (3-1).

Aunque nadie descarta que el campeonato se suspenda en cualquier momento -las autoridades confirmaron este lunes 81 casos de COVID-19-, el portavoz de la federación bielorrusa informó hoy a Efe que la segunda jornada arrancará el 27 de marzo.

"Si así lo decidieron las autoridades competentes, no tengo nada que decir. Aunque, cuando ves por televisión lo que está pasando en Italia y España, da realmente miedo", señaló Hleb a Efe por teléfono después de pasear con sus hijos por Minsk.

La media de asistencia a los partidos -unos mil aficionados de media- no queda muy bien en televisión, pero reduce la propagación del coronavirus entre la población del país.

Pocas veces el fútbol bielorruso llegó a acaparar portadas. La última vez fue cuando el Dinamo Brest anunció que el astro argentino Diego Armando Maradona sería presidente del club.

Fue en mayo de 2018. Maradona firmó un contrato con el Dinamo por tres temporadas, aunque finalmente el "Pelusa" apenas se dejó ver en la histórica ciudad.

Mientras el fútbol en Rusia recibe inversiones multimillonarias en forma de petrorrublos y Ucrania sigue sacando promesas de su inagotable cantera, el bielorruso parece anquilosado en el tiempo, como el resto del país, dirigido con mano de hierro desde hace más de un cuarto de siglo por Alexandr Lukashenko.

La luz al final del túnel es la eliminatoria a vida o muerte que disputarán en junio -ha sido aplazada por el coronavirus- las selecciones de Bielorrusia y Georgia en Tiflis.

"Hay que intentar ganar y jugar la Eurocopa como sea. Eso sí sería un estímulo para el fútbol bielorruso. Si nos clasificamos, entonces podría llegar la inversión en infraestructura, que es nuestra mayor carencia", explica Zigmantóvich.

Bielorrusia, al contrario que Rusia y Ucrania, nunca ha disputado una fase final de un torneo de naciones desde su independencia en 1991. No será fácil, ya que Georgia juega en casa, tras lo que los bielorrusos recibirían en su feudo al ganador de la eliminatoria entre Kosovo y Macedonia del Norte.

"Tenemos opciones. Georgia es un buen equipo, pero no es Alemania", señala Zigmantóvich, que ahora trabaja en las secciones inferiores de la selección bielorrusa.

Hleb, que nunca pudo disputar un gran torneo con su selección, añade que la eliminatoria está al "50 por ciento".

"Es nuestra mejor oportunidad de jugar una Eurocopa o un Mundial. El partido más importante en la historia del fútbol bielorruso", señaló.

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