17 de mayo de 2020 00:00

El futbolista juvenil se entrena en casa y recibe charlas virtuales

Una práctica de la Sub 18 de Independiente, en enero. Archivo/ EL COMERCIO

Una práctica de la Sub 18 de Independiente, en enero. Archivo/ EL COMERCIO

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Pablo Campos. Coordinador (D)

El covid-19 avanzaba de forma acelerada en Ecuador en la segunda semana de marzo. Los casos de contagio se multiplicaban y, por ello, los directivos de Independiente del Valle emprendieron un plan de acción para poner a buen resguardo a los 120 juveniles que viven en su centro deportivo en Chillo Jijón.

El equipo tiene a 136 jugadores federados en divisiones formativas. Solo 16 de ellos no viven en su residencia, ubicada en Sangolquí. Santiago Morales, gerente del club, recuerda que en ese momento contrataron buses, furgones y taxis para desplazar a sus futbolistas hasta sus lugares de origen a realizar la cuarentena.

Han pasado dos meses y los juveniles del cuadro rayado, como los de otros 15 clubes de la Serie A, permanecen en sus ciudades, alejados de las canchas de fútbol. En total, 2 080 niños y jóvenes, desde las categorías Sub 12 hasta la Sub 18, se quedaron sin actividad por la pandemia.

Los clubes han tenido que ingeniarse para que sus futbolistas se mantengan en actividad desde sus casas: al igual que en los equipos de Primera categoría, el uso de plataformas digitales ha sido clave para la realización de entrenamientos, de charlas educativas y actividades recreativas.

“Nunca pensamos que esto iría a durar tanto tiempo. En un inicio, les enviamos una serie de trabajos físicos y retos técnicos que debían cumplir.

Después intentamos que no se vuelvan rutinarios los trabajos. Hemos enviado textos formativos, se han hecho actividades para que ellos resuelvan situaciones de juego, estamos siempre en contacto”, sostiene Iván Vásquez, director de formativas del elenco de Sangolquí.

Ignacio Laurino es el encargado de los juveniles de Aucas. En el cuadro oriental hay 150 jugadores desde la categoría Sub 8 hasta Reserva. De ellos, 35 vivían en la casa de Concentración, aledaña al estadio Gonzalo Pozo, junto a otros 10 aspirantes a jugadores, que realizaban pruebas para quedarse en la institución.

En el club, los entrenamientos virtuales se realizan tres veces por semana usando la plataforma ‘Zoom’. Los entrenadores de cada categoría mantienen contacto permanente el resto de días con los jugadores, que en su mayoría son originarios de Esmeraldas, Santo Domingo y Guayaquil.

Laurino cuenta que el equipo también envió kits de ayuda para las familias de sus futbolistas jóvenes.

Tanto Vásquez como Laurino coinciden en que lo más importante es que los jugadores estén a salvo y que los protocolos que se establezcan con los equipos de Primera servirán de referencia para adaptarse a la nueva normalidad. Sin embargo, Aldo Mariano, director de formativas de Guayaquil City, equipo que cuenta con 130 juveniles, sostiene que tiene listo un manual de procedimientos para que sus jugadores usen los vestuarios, se entrenen en grupos reducidos y prevengan el peligroso virus.

Liga de Quito mantiene activos a sus futbolistas con prácticas diarias y charlas. Los aspirantes a futbolistas han compartido encuentros virtuales con estrellas como Norberto Araujo, Antonio Valencia y Álex Aguinaga. Según Jorge Callejas, director de las formativas, además de los entrenamientos, los jóvenes siguen recibiendo su educación formal a distancia.

En los equipos no existen certezas sobre si este año se retomará la actividad. “Ojalá que los jóvenes puedan tener la oportunidad de jugar, tomando en cuenta las seguridades”, sostiene Patricio Hurtado, encargado de las formativas de Técnico Universitario.

‘Patogol’ y Mariano, del City, coinciden en que la situación económica es precaria en el caso de los juveniles, como consecuencia de los pocos ingresos que tienen los clubes. Esperan que la situación mejore en el resto de la temporada.

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