22 de January de 2012 00:00

Amaya y Lugüercio se adaptaron rápidamente al ambiente canario

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Michael Jackson Quiñónez se acercó al mediocampista colombiano José Amaya con un rostro que denotaba picardía.

Le puso la mano en el hombro y se le acercó al oído. Así estuvo más de 30 segundos. Cuando el ex jugador del Deportivo Quito se retiró, Amaya explotó en una amplia carcajada.

El ‘Rey del Pop’, como se conoce a Quiñónez, le había contado un cacho. El chiste era tan rojo que el jugador prefirió no hacerlo público cuando este Diario se acercó donde él para preguntarle qué le había dicho.

El entrenamiento matutino del pasado viernes recién había finalizado. Junto a ellos se encontraba el arquero Máximo Banguera y el juvenil Bryan de la Torre. Ellos también se reían, pero no del chiste sino de lo que este había provocado en el nuevo volante de marca de los amarillos.

La escena refleja la rápida adaptación al grupo que ha tenido el jugador de 31 años y 1,71 metros de estatura.

El técnico argentino Luis Zubeldía asegura que ese acoplamiento inmediato tiene una sola razón: la convivencia.

Esa fue la razón por la que el estratega decidió que el equipo viajara y se concentrara por dos semanas en Quito, en la Casa de la Selección.

Según Amaya, en Barcelona encontró a “una familia unida”. Él recuerda cómo lo recibieron cuando se unió al grupo el pasado 10 de enero. La práctica estaba a punto de empezar y él recién llegaba de Guayaquil luego de realizarse los chequeos médicos.

El encargado de recibirlo fue Zubeldía, pero el primero de los jugadores en acercársele fue precisamente Quiñónez. Le dio la bienvenida y le hizo una broma inmediatamente.

A Amaya le agradó el ambiente que encontró. Por eso ahora sin problemas, durante los entrenamientos, se lo puede observar bromeando y conversando con sus compañeros.

Según el asistente técnico Maximiliano Cubera, la adaptación de un futbolista a su nuevo equipo y grupo de compañeros es “fundamental” en el rendimiento de todo futbolista. “Si no se siente parte del grupo, ningún jugador va a rendir en la cancha”, asegura el asistente de Zubeldía.

En eso coincide el argentino Pablo Lugüercio. Él también se siente a gusto y cómodo en el equipo amarillo. El ‘Payaso’, como lo conocen por su buen sentido del humor, dice que no es así y que es lo contrario: tímido. Así lo confesó.

Pero aquello no fue un impedimento para que se acoplara al grupo. Constantemente se lo ve conversando con sus compañeros y bromeando con ellos. “Todos me mostraron su respaldo y me hicieron sentir como en casa”.

Para Pablo Sánchez, preparador físico, el estado de ánimo de los jugadores, sumado a la preparación física, garantiza un mejor rendimiento del futbolista.

Ayer esa alegría se volvió a mostrar con dos goles que hizo Narciso Mina y otro de Lugüercio, en el triunfo ante Ferroviarios (3-1).

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