24 de mayo de 2019 15:56

En Mónaco, la fiesta da paso a la tristeza tras el deceso de Niki Lauda

Homenaje a la leyenda de la Fórmula Uno y al presidente no ejecutivo de Mercedes F1, Niki Lauda (1949-2019) se ve en el automóvil del piloto finlandés Valtteri Bottas de Mercedes AMG en el circuito callejero de Mónaco el 24 de mayo de 2019 en Mónaco, ante

Homenaje a la leyenda de la Fórmula Uno y al presidente no ejecutivo de Mercedes F1, Niki Lauda (1949-2019) se ve en el automóvil del piloto finlandés Valtteri Bottas de Mercedes AMG en el circuito callejero de Mónaco el 24 de mayo de 2019 en Mónaco, antes de El Gran Premio de Fórmula 1 de Mónaco. AFP

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Agencia AFP

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Más que la fiesta que la Fórmula 1 suele tener en Mónaco, es la tristeza la que impera este año tras la muerte de Niki Lauda, figura durante más de 45 años de las carreras y del ‘paddock’.

El triple campeón del mundo austríaco (1975, 1977 y 1984) no era solo uno de los más grandes pilotos de la historia, sino también un jefe de escudería, un consejero y una voz única en este deporte donde se mide cada palabra.

“Era una enorme ventaja para nuestro equipo tener a alguien que ya no sentía la necesidad de ser políticamente correcto, le daba igual”, dijo, visiblemente emocionado, el también austríaco ‘Toto’ Wolff, presidente de la escudería Mercedes de Fórmula 1 de la que Lauda era presidente no ejecutivo. En su opinión, con la muerte de Lauda la F1 “ha perdido su alma”.

“Danke Niki” 

Los miembros del equipo alemán llevan en Mónaco unos brazaletes negros en señal de luto y reparten a las escuderías rivales unas pegatinas en las que se lee “Danke Niki” (Gracias Niki) para pegarlas en sus monoplazas.

Sebastian Vettel, piloto germano de Ferrari, llevará en la carrera un casco similar al de Lauda para “ofrecerle unas últimas vueltas en Mónaco”, donde venció en dos ocasiones, en 1975 y en 1976.

El vigente campeón, Lewis Hamilton, se mostró particularmente afectado por la muerte de quien le hizo llegar a Mercedes en 2013, donde ha ganado cuatro de sus cinco títulos mundiales. El miércoles, excepcionalmente, no participó en la tradicional rueda de prensa previa al Gran Premio para no tener que hablar del tema delante de las cámaras.

Salvado de milagro tras su accidente de 1976, Niki Lauda se convirtió en este mundo donde el peligro está siempre presente -aunque menos que hace 40 años- en un “bello ejemplo a seguir”, según Charles Leclerc, uno de los pilotos más jóvenes de la parrilla.

El polaco Robert Kubica, que volvió este año a la F1 tras un terrible accidente de rally en el que casi tuvo que ser amputado de un brazo, reconoció que Lauda era “una enorme motivación para todo el mundo, incluyéndome a mi, por todo lo que ha logrado, su difícil carrera, sus retornos” sucesivos a la competición.

El piloto alemán de F1 Sebastian Vettel (Ferrari) participa en la primera sesión de entrenamientos libres para el GP de Mónaco, en el circuito urbano de Montecarlo, el jueves 23 de mayo del 2019. EFE

El piloto alemán de F1 Sebastian Vettel (Ferrari) participa en la primera sesión de entrenamientos libres para el GP de Mónaco, en el circuito urbano de Montecarlo, el jueves 23 de mayo del 2019. EFE

“Luchaba constantemente” 

Si Mercedes fue el equipo en el que estuvo sus últimos años, el nombre de Lauda está ligado en la historia de la F1 a Ferrari. Remontó desde las profundidades al equipo italiano a principios de los años 1970 ganando con ellos sus dos primeros títulos.

Pero su relación con el ‘Commendatore’ Enzo Ferrari se enfrió tras su accidente y se marchó a finales de 1977 antes de volver en los años 1990 como consejero de la ‘Scuderia’.

Con su eterna gorra roja calada sobre la cabeza para disimular sus cicatrices, Niki se convirtió en una de las figuras del ‘paddock’ gracias a su aspecto bondadoso, sus buenas palabras, sus sabios comentarios. “Sobre todo era alguien que luchaba constantemente” para mejorar las cosas, dijo Wolff. Durante la lucha entre Hamilton y su compañero de equipo Nico Rosberg en 2016 por el título mundial, Lauda hizo de puente entre ambos pilotos, que ya casi no se hablaban.

Su excepcional carrera como piloto le hizo ser respetado por las generaciones siguientes y su ciencia de pilotaje y de la puesta a punto estaban, en los años 1970, muy adelantadas a su tiempo.

Presente en Mónaco, Jackie Stewart, también triple campeón del mundo (1969, 1971, 1973) y que terminó su carrera cuando Lauda la comenzaba, recuerda para la AFP que “conducía un poco como yo lo hacía, muy delicadamente, no iba demasiado rápido cuando no hacía falta ir rápido. Lo hacía mejor que cualquiera en su época”.

“También fue muy valiente al atacar a la dirección de Ferrari pero eso fue perfectamente correcto para él: no le gustaba acabar segundo en el deporte ni en ninguna cosa”, recordó quien, a los 79 años, es el campeón del mundo vivo más veterano de la F1.

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