Gana Perú

Ojalá el nombre del movimiento que llevó a Ollanta Humala al poder sea el destino de Perú en los próximos años. Por ahora, son solo buenos augurios. El inicio de un nuevo Gobierno siempre es un nuevo comienzo que trae esperanza y a veces desazón. Por el lado de la esperanza, este jueves se posesionó un Humala conciliador, no sólo con un proyecto de gobierno sensible a los problemas sociales del Perú, sino también con un Gabinete que representa un espectro bastante amplio de la sociedad peruana. Después de una larga década de crecimiento sostenido, el déficit social podía poner en riesgo todo lo alcanzado. Y si algo ayudó a Humala a ganar las elecciones presidenciales fue precisamente su promesa de crear políticas inclusivas que, como presidente, debe cumplir. Su anuncio de crear un impuesto a la explotación minera y gasífera, puede generar una salida creativa e interesante, que además limitaría las críticas usuales del establecimiento.

El último vuelo

Escribo este artículo mientras presencio de cerca el despegue del transbordador espacial Atlantis. Este no es cualquier despegue, es el último despegue de este transbordador con 30 años de historia, y también es el último vuelo del programa de transbordadores que el Gobierno de los Estados Unidos está cerrando -talvez- para siempre. Este programa que costó miles de millones de dólares ha dejado de tener financiamiento y desde ahora en adelante, iniciativas privadas tomarán la posta. No solo para nuevas investigaciones y aplicaciones del programa de transbordador, sino también para el aprovisionamiento de la Estación Espacial Internacional. Fue una verdadera casualidad, pero digna de ser contada. Más de un millón de personas compraron un boleto para presenciar la historia del último vuelo, pero también para decir adiós a un programa que marcó una época en la historia de los Estados Unidos. En las salas del Centro Espacial Kennedy también está la marca de esa historia y las lecciones apr

El peor momento

Tal vez los habrá peores en el futuro, pero por ahora Estados Unidos ha descendido a una sima donde no se lo había visto desde el período de la Gran Depresión.

¿Y el jazmín?

Todos parecen ahora entusiasmados con los indignados de Madrid y de los acampados en otras ciudades europeas, tratando de hacer expresa su ira con el establecimiento y, a la vez, su esperanza con la democracia participativa donde el poder se reparta y no se concentre. Pero la verdad, el movimiento 15-M parece un eufemismo, un cálido ejercicio pequeño-burgués -algo esnobista por cierto- al lado de la crisis diaria y dolorosa de las revoluciones de jazmín que siguen azotando el Medio Oriente con formas cada vez más crudas y represoras. Sí, ahí siguen miles de manifestantes muriendo en las calles de Misrata, de Trípoli o de Sirt, tratando de ganar terreno al dictador Muammar Gadafi que no cede, ni siquiera bajo la presión de la OTAN.

Economía apolítica

Hace ya 12 años que los tratados de libre comercio irrumpieron en la escena internacional. Para los economistas críticos, esto sólo era una etapa más del proceso de dominación de la línea ortodoxa del libre mercado. Para los economistas liberales, esta tendencia significaba simplemente el regreso a los principios clásicos de la economía establecidos por Adam Smith y David Ricardo: un mundo sin barreras de mercado. Los economistas críticos tenían razón en preocuparse por las dificultades que tendrían los países menos desarrollados en avanzar hacia la industrialización en estas nuevas circunstancias.