Pobreza mental

A cinco minutos de una ciudad considerada una de las 6 mejores ciudades para vivir y Ciudad Creativa por la Unesco en el 2019, dos cuerpos caminan compenetrados con “la ira social.”

Una de ellas carga a un recién nacido en sus brazos, su cuerpo es lánguido como la tristeza que asome su cara. La observo, mientras sus pasos se acortan para sentarse en una silla en el centro de salud de la parroquia. Tiene 16 años y pesa apenas 40 kilos. Le pregunto si da de lactar a su pequeño y su respuesta es negativa. Me ofrezco a cargar a su niño mientras ella descansa. Yo tomo la pequeña mano de un ser tan pequeñito e indefenso. Llora y veo en sus ojos mi fuerte deseo. Cuanto desearía que ese pequeño creciera en un hogar, pero sobre todo arraigada a mi ser tengo el profundo deseo que ese ser humano creciera sano; física y mentalmente.

¿Cómo se mide el progreso de una nación?

Desde los albores de la civilización ha existido una lucha desigual por alcanzar el un anhelado y utópico deseo: acabar con la pobreza en el mundo.

-¿Pobreza?.La pobreza es mental, me diría un amigo mío, y tras un tiempo yo apoyaría su tesis para luego aclararle que mucho tiene que ver la competencia de los gobiernos.

Históricamente, nos han enseñado que el desarrollo de un país pueda medirse exclusivamente en función de lo que produce y de su renta per cápita, el PBI. Sin embargo, hace más de tres décadas que la ONU desenmascaró esta idea; para medir el progreso de una sociedad, es indispensable tener en cuenta antes: la salud, la educación, el medio ambiente y el bienestar social.

Esta ciudad a la que hoy me refiero, en los últimos años ha tenido un notable cambio; pero los esfuerzos son centralizados. La ciudad se encuentra rodeada de “pobreza” económica y mental.

Rompe el corazón ver y percibir el impacto que tiene la escasez en un niño quien apenas empieza a vivir. ¿Cómo crecerá un niño quien nunca ha conocido otra cosa que no sea pobreza? ¿Cómo imaginará otro mundo y luchará por él hasta poder crearlo?

Educación debe ser el objetivo de todos los gobiernos, es un importante motor del desarrollo y uno de los instrumentos más eficaces para reducir la pobreza, mejorar la salud, y lograr la igualdad de género, la paz y la estabilidad. Constituye el factor más importante para garantizar la igualdad de oportunidades.

15 años tiene tan solo la prematura madre quien camina cabizbaja sin estudios, sin una casa, con un niño quien probablemente crezca con problemas. Un infante criando a otro. Ha tenido ya un aborto y hace un silencio profundo cuando le he preguntado si su pareja la maltrata. Seguimos trayendo al mundo a niños sin garantías de nada.  

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