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Cartas al Director / 21 de mayo de 2022

Alcalde Guarderas no cumple

“Es obligación del alcalde velar por la conservación de los bienes municipales (..)”. Es el caso del lote comunal en el barrio El Paraíso de Guayllabamba. Un ciudadano “con poderes” se ha apropiado. Según la cédula catastral a nombre del Municipio de Quito, está avaluado en la suma de dólares 155.062,41. Este terreno que perteneció a la lotización El Paraíso, pasó a ser de uso público en el año 2005 con la creación del Barrio El Paraíso, por norma del Art. 252 del Código Municipal. Los moradores han presentado la denuncia del ilícito, en los primeros días del mes de noviembre de 2021 para recuperación del lote, pero el Sr. Alcalde Guarderas no resuelve, estimo se “acogió al silencio”. El barrio necesita el lote comunal. Sus moradores no tienen recursos para demandar al presunto usurpador y peor al alcalde por incumplimiento del Art. 259 del Código Municipal: “Es obligación del alcalde velar por la conservación de los bienes municipales (..)”. ¿Quién podrá ayudarnos? Soy uno de los moradores, adulto mayor. Asumo absolutamente, en forma personal, el contenido del presente artículo.  

Nelson Ramos Paredes

Mural sobre el Bicentenario

Como es posible que en nuestra mayor fiesta nacional se haya contratado aún muralista español que ha ridiculizado nuestra identidad con un mamotreto. Tenemos el peor Alcalde y un Consejo sin talla cultural para valorar el verdadero significado de esta conmemoración. Quiteños debemos exigir que se rectifique, esta afrenta a nuestra ciudad.  

Lucia Suárez Pasquel

¡Manuela y Simón, qué maravilla!

El jueves 12 de mayo, en La Casa de la Música fui a gozar de un bello espectáculo, no la ópera escenificada en el escenario, sino pasajes hermosos, intercalados con la épica y momentos alegres: Manuela y Simón, la primera ópera del maestro, gran compositor y escritor Diego Luzuriaga.

La música solemne, a veces, épica, interpretada por la Sinfónica Nacional, impecable, bajo la dirección y batuta del flamante director norteamericano David Handel, con pulcritud y precisión, modulaba, abajo, en escena , las cuerdas y, arriba, donde los coristas, los trombones, bajos ,trompetas y tambores redoblados por bellas jóvenes.

Manuela y Simón, ópera que narra la relación amorosa de Manuelita Sáenz y Simón Bolívar, un tejido sublime de música con una amalgama del arte del canto y melodía que arrulla el oído, con pulcritud, presentes estaban el soprano, contralto, tenor, barítono y bajo. Solemne y heroica la expresión de las Batallas de Pichincha y Ayacucho con su grito de ¨VICTORIA¨. La orquesta apoteósica y grandiosa. En lo íntimo de la escena sonaban bellamente un aire típico ecuatoriano, la zamacueca peruana y el joropo venezolano, y… por allí eso del “baila conmigo Simón”.

Entre el aplauso final, largo y sonoro, subía al escenario Diego Luzuriaga que había, recién, llegado de Usa. Un gran personaje de Ecuador, expresión de grandeza sencilla. Opera Manuela y Simón bella conjunción de lo romántico y heroico. 

José Alejandro Benítez Mancero