Es una columna que analiza la situación y los desafíos de las empresas, las pymes y los emprendimientos en el contexto económico ecuatoriano e internacional. Otros artículos del autor: http://bit.ly/xBasantes Twitter: @XAVIERBAS
Xavier Basantes
Lic. en Comunicación, U. Central. Posgrado en periodismo en U. Andina y diplomado en gestión empresarial del Tec de Monterrey. Periodista económico. Del 2009 - 2016, Editor de LÍDERES. Exeditor de El Comercio TV; ahora Macroeditor de Proyectos Multimedia.

Condenados a la informalidad

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Sábado 18 de mayo 2019

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT) presentaron esta semana el informe Coyuntura Laboral. Entre las conclusiones del documento se señala que debido a la baja tasa de crecimiento proyectada en 2019 para la región (1,3%), las tasas de desocupación urbana y nacional se situarían en 9,3 % y 8%, respectivamente.

Además se advierte que el débil crecimiento económico incidiría en una lenta generación de empleo asalariado y, consecuentemente, la Cepal y la OIT temen que la informalidad laboral siga en aumento.

Ecuador no es ajeno al escenario de un bajo crecimiento para este año. El FMI prevé que el país cierre el 2019 en -0,5%; aunque el Banco Mundial es un poco más optimista y calcula un crecimiento mínimo del 0,1%.

El bajo desempeño ecuatoriano tiene sus consecuencias en el empleo. El último reporte del INEC (Enemdu, abril, 2019) estableció que la tasa de empleo adecuado, entre marzo del 2018 y marzo de este año, cayó 3,2 puntos, pasando del 41,1% al 37,9%. Es decir, unas 260 000 personas se quedaron sin trabajo y una de las alternativas fue pasar al trabajo autónomo y la informalidad.

Las calles de Quito son una muestra de esa creciente informalidad. Decenas de personas buscan la manera de generar ingresos.

Para los próximos meses no se observa que esta tendencia mejore, tomando en cuenta que el Ejecutivo continúa con su plan de reducción de la burocracia; a lo que se suma una menor inversión estatal, por el ajuste fiscal derivado del acuerdo con el FMI. Desde el sector privado tampoco se advierte que se vaya a generar una gran demanda de más trabajadores. Los gremios están a la espera de reformas laborales que podrían concretarse en la denominada Ley de Fomento Productivo II.

En medio de las crisis siempre habrá oportunidades y algo positivo de la situación laboral que vive el país es que al fin hay un preacuerdo en el Consejo Nacional del Trabajo, aunque es para quienes tienen empleo. ¿Y el resto?