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Es una columna que analiza la situación y los desafíos de las empresas, las pymes y los emprendimientos en el contexto económico ecuatoriano e internacional. Otros artículos del autor: http://bit.ly/xBasantes Twitter: @XAVIERBAS

Xavier Basantes

Xavier Basantes

Lic. en Comunicación, U. Central. Posgrado en periodismo en U. Andina y diplomado en gestión empresarial del Tec de Monterrey. Periodista económico. Del 2009 - 2016, Editor de LÍDERES. Exeditor de El Comercio TV; ahora Macroeditor de Proyectos Multimedia.

Las otras consecuencias del teletrabajo y sus impactos

Los grandes centros financieros del mundo, como Nueva York, por ejemplo, viven sus propias calamidades por los efectos que deja el covid-19 y que se relacionan con el teletrabajo. Una encuesta difundida a inicios de este mes en la Gran Manzana señala que tras un año de pandemia, apenas un 10% de empleados de las oficinas de Manhattan ha retornado a sus lugares de trabajo. El estudio advierte que ese volumen subiría al 45% en verano, siempre y cuando ese personal esté plenamente vacunado y la dinámica del trabajo en esta zona se reactive.

Pero esas son solo expectativas. La realidad muestra que al menos nueve millones de metros cuadrados -que corresponden a oficinas de edificios ubicados en esa zona- se encuentran en alquiler. Por ejemplo, JP Morgan Chase, el mayor banco de Estados Unidos, puso en alquiler un espacio de 65 000 metros cuadrados en ese distrito financiero. Pero esa no es la única afectación. Las arcas municipales también pueden perder en el próximo año fiscal hasta unos USD 2 500 millones en recaudación por el impuesto de propiedades.

Esta es una de las consecuencias que deja la pandemia, no solo en ese país, sino en todo el mundo. Millones de trabajadores activos operan actualmente desde su hogar apoyados en herramientas tecnológicas y de acuerdo con proyecciones de entidades como la Organización Internacional del Trabajo (OIT), esta manera de laborar se extenderá en el tiempo. Aunque muchas empresas, para evitar el abandono total de sus instalaciones e incluso para evitar que se afecte su cultura organizacional, han adoptado un modelo híbrido.

¿Más consecuencias? El sector de alquiler y venta de espacio de oficinas está pasando por unos complicados momentos debido a la posibilidad de que en menor o mayor medida la flexibilidad en el teletrabajo se instale entre la mayoría de empresas, como resultado de la pandemia. Y esto también deriva en un menor uso del transporte público, provocando obviamente menos ingresos a quienes se dedican a la prestación del servicio en las principales ciudades.

Las afectaciones en la salud de las personas también es otra consecuencia que se ha derivado del trabajo remoto. En el caso de Ecuador, los dolores de espalda, la inflamación de los tendones de la muñeca y la afección al oído son las tres enfermedades profesionales más comunes en la pandemia, según el Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social, aunque no todos los casos son considerados como una enfermedad laboral.

De todas maneras, la pandemia, con el trabajo remoto en primera línea, obliga a repensar otros modelos urbanos. El aumento de contagios en las principales ciudades ecuatorianas nos previene: el trabajo desde casa seguirá por un buen tiempo, hasta que llegue la vacuna. Estamos en un nuevo momento y eso exige más participación de los líderes urbanos para armar esa nueva planificación, más allá de lo que decida el COE. Claro, eso sería lo ideal. En nuestro caso se espera el desenlace de los procesos judiciales en los que están inmersas las autoridades. Habrá que esperar.