Este es un espacio en el que se exhibirán ideas y reflexiones sobre libros, arte y series de televisión. Parafraseando a Jorge Luis Borges: Que otros se enorgullezcan por lo que han escrito, yo me enorgullezco por lo que he leído y lo que he visto Twitter: @itoflores84
Gabriel Flores
Licenciado en Comunicación Social por la U. Central del Ecuador. Máster en Literatura Hispanoamericana y Ecuatoriana por la Pontificia Universidad Católica del Ecuador. Colabora con grupo EL COMERCIO desde el 2014. Escribe para la sección Cultura e Ideas.

‘Dark’ y la filosofía

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Sábado 04 de julio 2020

¿Recuerdan cuál fue el primer libro de filosofía que leyeron? Para mí, la respuesta a esta pregunta evoca, irremediablemente, mis años de adolescencia. Tenía 15 años y un mejor amigo al que le gustaba la música y los libros. Un día, hurgando en su biblioteca, mis ojos se clavaron en un libro con un Cristo crucificado puesto de cabeza, junto al que se podía leer ‘El Anticristo. Maldición sobre el cristianismo’.

El libro, que el filósofo alemán Friedrich  Nietzsche publicó en 1888, permaneció en mi poder por varios años y sirvió como detonante para suscitar las primeras reflexiones existenciales que me hice en la vida. Preguntas que, con el paso del tiempo, fueron desapareciendo, pero que han vuelto de la mano de otros autores, dramaturgos, cineastas y últimamente de guionistas de series de televisión, como Baran bo Odar.

Baran bo Odar y Jantje Friese son las mentes detrás de la historia de Jonas y Martha, los protagonistas de ‘Dark’, serie de Netflix que acaba de estrenar su tercera y última temporada. La producción, que de entrada aparece como un thriller sobre la desaparición de niños en un pequeño pueblo de Alemania, se convierte, con el paso de los episodios, en una trama llena de viajes en el tiempo y de reflexiones y búsquedas existenciales.

En un mundo, en el que los estudios de las humanidades, en general, y de la filosofía, en particular, están siendo relegados por el dominio de la técnica, los guionistas de ‘Dark’ apuestan por una historia en la que abundan las referencias a las teorías de los mejores pensadores alemanes de todos los tiempos, sobre todo, las de Friedrich Nietzsche, Arthur Schopenhauer y Albert Einstein.

La historia de Jonas y Martha, una especie de Tristán e Isolda del siglo XXI, comienza precisamente con una frase de Einstein que, vista en retrospectiva, sirve de faro para iluminar la existencia de la mayoría de personajes que transitan por la serie: “La distinción entre presente, pasado y futuro es solo una ilusión obstinadamente persistente”.

En ‘Dark’ ese anhelo humano de viajar en el tiempo para corregir los errores del pasado se convierte en el leitmotiv de un puñado de personajes de estirpe borgiana. Hombres y mujeres para quienes -a pesar de habitar en un mundo donde se alienta, constantemente, vivir el aquí y el ahora- es imposible olvidar el pasado y dejar de desear el futuro, aunque este siempre se dibuje apocalíptico.

La segunda temporada de la serie inicia con esta frase de Nietzsche: “Si miras mucho tiempo dentro del abismo. El abismo también mira dentro de ti” y la tercera con una de Schopenhauer que dice: “Un hombre puede hacer lo que quiere. Pero no puede querer lo que quiere”. Los preámbulos perfectos para el desarrollo de una trama en la que la idea del tiempo cíclico, del eterno retorno y la posibilidad de la existencia de otros mundos toman el protagonismo.

¿El destino está escrito o como dice el poeta se hace camino al andar? En esta historia, Baran bo Odar y Jantje Friese no cierran filas frente la posibilidad de una certeza sino que tienden puentes, desde la ciencia ficción, para algo que resulta una rareza en estos tiempos: pensarse más allá de la vida cotidiana, una idea que está atada a la frase que anuncian varios personajes a lo largo de la serie: “Lo que conocemos es una gota de agua y lo que ignoramos es un océano”.