El guapo de la barra

Lo que otros callan por temor o timidez, aquí se lo dice sin anestesia. Es comentarista de fútbol de EL COMERCIO.

Alejandro Ribadeneira

Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Central. Es periodista desde 1994. Colabora con el Grupo El Comercio desde el 2000 y se ha desempeñado en diversos puestos desde entonces. Actualmente ocupa el cargo de Editor Vida Privada.

Rescalvo: ¿un traidor o solo alguien que tomó su oportunidad?

Alejandro Ribadeneira, Comentarista, @guapodelabarra

El abrupto camisetazo del español Ismael Rescalvo, que dejó a Independiente del Valle por Emelec, ha desatado un debate: ¿es ético que los entrenadores dejen a mitad de temporada a un equipo para cambiarse al rival? Legal sí es, pues el Reglamento de la LigaPro no lo prohíbe. Pero, como todo en la vida, este asunto no se trata de reglas sino de maneras y valores. Y, como todo en la vida, cada caso merece un análisis especial y completo antes de que se lance la primera piedra.

Estas son cinco razones para pensar que Rescalvo cometió un error.

1. No es la conducta de los grandes
Es imposible imaginar a Simeone o Guardiola o Zidane renunciando a un equipo de las ligas europeas en medio de la competición para irse a otro del mismo torneo. Es absurdo. Negociar en medio de la temporada, eso sí, es muy frecuente, aunque eso suele ser trabajo de los agentes (Rescalvo tiene agente). Pero esos acercamientos son para acordar un vínculo que rija desde la siguiente temporada, no de carácter inmediato. Yo no veo a Pochettino dejar ipso facto al Tottenham para irse al Chelse en enero, cuando la Premier esté en mitad de curso. Si hemos creado una LigaPro ‘a la europea’ con la idea de mejorar, pues lo de Rescalvo es de un tercermundismo inaceptable, por más que sea el primer entrenador que haya usado drones con sus jugadores.

2. ¿Alguien volverá a confiar en Rescalvo?
Sn duda, la oferta económica de Emelec debe ser estupenda. Pero tener más dinero no es sinónimo de mejor situación. Rescalvo lideraba un proyecto colosal que apuntaba al título y al desarrollo de una camada interesante de jugadores. Independiente no derrocha plata, pero no es un club pordiosero. Su objetivo es formar, lucir y vender valores. Varios futbolistas de Independiente han ido a Emelec. Rescalvo, que tampoco ganaba una miseria y que cobraba a tiempo, no como otros colegas que incluso ponen de su dinero porque no hay ni para el bus, pudo irse a Emelec, a Liga, a Barcelona o al exterior luego de triunfar en Independiente. Incluso, era un buen candidato para la Tricolor. Después de esto, ¿qué club de jerarquía querrá contratarlo, si está dispuesto a abandonar intempestivamente el cargo por el relucir de los metales del rival? ¿Cómo confiarle la construcción de un equipo y de una idea de juego si, con el chasquido de dedos, se irá tras el canto de sirenas más atractivo y dejará a sus muchachos y a los dirigentes a la deriva?

3. La excusa derecho de progresar
Hay una confusión en el debate, pues un sector que hace gala de pragmatismo argumenta que Rescalvo tiene el derecho de progresar, de escuchar ofertas y de decidir. Pero, una vez más, todo está en las formas. “La esposa del César debe ser y parecer”. Irse a un equipo del mismo torneo para pelear el mismo objetivo es un error. Rescalvo no deja a un club que lucha por el descenso por otro que busca la corona. No deja un club que no le paga a tiempo por otro más solvente. No importa que haya tenido la intención de retirarse de “forma ordenada”, en un proceso hasta la Copa América. Eso incluso es peor, pues pretendía trabajar dentro de una amplia zona gris de subjetividad en la que estaría dirigiendo a Independiente con la palabra empeñada a Emelec. Estar en el juego del mercado está bien y todo el mundo tiene el derecho de cambiarse de empleador; pero incluso el mercado tiene límites trazados por la integridad de sus actores.

4. El hombre del maletín
Acá también se debe analizar la conducta del proponente. Es increíble que un club que se dice ‘grande’ tenga que desbaratar el personal del equipo rival en lugar de mirar en otro lado. Un equipo que de verdad es ‘grande’ siempre tiene carpetas disponibles de entrenadores, sobre todo de los que están libres o que desean cambiar de aires. Y no está buscando a un DT de un equipo que ya no pelea por nada sino al rival número uno de la competición. Quizás hubiera sido mejor contactarse con los dirigentes de Independiente y expresar el deseo de contratar a Rescalvo. Claro, se dirá que las relaciones entre sus respectivos dirigentes no son las mejores, pero lo cortés no quita lo valiente.

5. Ojalá le vaya bien
A pesar de todo, ojalá a Rescalvo le vaya bien, aunque otro refrán del medio es que “la pelota cobra”. Sería una pena que se haya desembarcado de un proyecto ganador para irse a conducir un panzer atascado en la arena. Sería peor que, de todos modos, Independiente acabara de campeón y Emelec quedara fuera de los ocho mejores. También puede ser que Emelec sea el campeón e Independiente se derrumbe. Sin embargo, aunque levantara el título, a Rescalvo siempre se lo recordará por este suceso que empañará su hija de vida para siempre y a los dirigentes de Emelec se los señalará. ¿Vale ser campeón así? En todo caso, hay que sacarle provecho a este agrio momento para que la LigaPro debata seriamente, no con moralismos pero sí con deportivismo, sobre el cambio de entrenadores y jugadores en medio de la competición.