Un espacio para hablar de los resquicios que dan cabida a la violencia y ponen en riesgo los derechos fundamentales. Otros artículos del autor: http://bit.ly/dBarreto Twitter: @ECdimitri
Dimitri Barreto P.
Periodista de Ecuador. Ha cubierto los efectos del conflicto armado colombiano, la corrupción y la violencia en Ecuador. Licenciado en Comunicación, con un diplomado en la UNAM sobre cobertura del crimen organizado. Es Macroeditor Digital de EL COMERCIO

¿Hijos del ‘General Torres’?

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Jueves 13 de diciembre 2018

Impresentable; vergonzoso. Cinco de cada 10 ciudadanos en Ecuador consideran que es mejor “quedarse callado” cuando saben de “algo corrupto”. Cuatro de cada 10 ecuatorianos dicen estar dispuestos a pagar el precio de “cierto grado” de corrupción siempre que se “solucionen” los problemas del país. Solo dos de cada 10 confían en el poder judicial.

¿La corrupción es sinónimo de solución? Los datos se han publicado en el Latinobarómetro 2018 de noviembre y, aunque resultan escalofriantes, dan cuenta de una realidad común en la región. Cinco de cada 10 también prefieren callar la corrupción en Colombia, México, Brasil, Venezuela...

Con tal apatía de valores y tal desconfianza en la Justicia, podría explicarse la crisis de respeto a la autoridad, con policías y agentes de tránsito vilipendiados o burlados en la calle por infractores o sospechosos de delitos. O, en ese escenario, se podría hallar una causal a las turbas que han linchado a seres humanos falsamente acusados de secuestro de niños en Ecuador, Colombia o México.

Pero no. Ninguna de esas formas de violencia tiene justificación y, como se anota, tampoco son exclusivas de este país. Por ello, sembrar la idea de un estado de indefensión para legalizar el porte de armas de fuego en la calle es tan irresponsable como blandir la bandera del endurecimiento de penas.

¿Irresponsable? Sí, porque es popular, pero no reduce la violencia, la agrava.
Señores, por la calles, y no solo de Quito, circulan hijos del ‘General Torres’ prestos a desafiar a vigilantes de tránsito luego de un choque. Y sospechosos se enfrentan a diario con policías. Mas, la respuesta que merecen, unos y otros, en lugar de linchamiento en redes o en plazas, es Justicia, independiente y proba.

¿Proba? Sí. Seis de cada 10 ecuatorianos creen que los funcionarios más corruptos son los jueces. La sensación de falta de justicia significa impunidad y no es para pasarlo por alto. ¿Impunidad? Sí, esa que mira para otro lado, revictimiza a víctimas, blinda a perpetradores, archiva denuncias y socava la democracia.