Análisis internacional

La columna se enfoca en alguno de los más importantes temas de la semana de impacto mundial y latinoamericano. Aspectos políticos y de coyuntura con fuentes de medios internacionales acreditadas. Otros artículos del autor: http://bit.ly/GnzloRuiz

Gonzalo Ruiz

Gonzalo Ruiz Álvarez

Gonzalo Ruiz Álvarez es Subdirector Adjunto de este Diario desde 2008. Ha sido articulista de opinión en EL COMERCIO desde 1991. Dirige el espacio de opinión matutino en Radio Quito y Platinum FM. Ha trabajado en radio y TV desde 1978.

Ortega y su ruta a la reelección: apresar a los opositores

El Presidente de Nicaragua optó por una ruta más fácil para desbrozar su camino hacia una nueva reelección que le permita seguir perpetuándose en el poder: enviar a prisión a los líderes opositores.

El martes fue detenido al acudir a dar su versión ante la Fiscalía Félix Maradiaga, quien pertenece al Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas Ieepp. La acusación de una jueza cercana al régimen imperante es ‘instar a la ingerencia extranjera’.

El tema no es nuevo en Nicaragua. La dictadura de Anastasio Somoza, derrocada por una alianza popular y lucha guerrillera que encabezó el Frente Sandinista para la Liberación Nacional ( FSLN), siempre fue señalada por mostrarse como alfombra del poder de Washington que le protegió y prolongó sus largos años de represión y dictadura.

Pero el FSLN, en el poder primero con una Junta de Reconstrucción Nacional que se desgranó pronto tras el triunfo de la Revolución el 19 de julio de 1979, también tuvo asesores extranjeros. Eran tiempos de la Guerra Fría y Fidel Castro apadrinó a la revolución Sandinista. Una noche de noviembre de 1984 en un hotel de Managua( ¿D’Lido?) un grupo de militares sandinistas despedían a un capitán soviético (existía la URSS) luego de haber asesorado al Ejercito Popular Sandinista. Ingerencia extranjera.

La verdad es que las actividades de Maradiaga las desconozco pero estoy seguro y claro sobre el poder construido excluyendo a sus antiguos compañeros de jornada revolucionaria de Daniel Ortega, que se ha quedado solo y sin la mayoría de los comandantes que lideraron el frente militar de la Revolución.

Forzando reformas constitucionales y legales se ha instalado en el poder y no quiere aflojarlo por nada del mundo.

Las protestas estudiantiles y populares no lograron su propósito y ahora se apresta a encarar una nueva elección.

Pero la detención de Maradiaga no es la única. Arturo Cruz, ex embajador sandinista en Washington también esta detenido, lo mismo que Cristiana Chamorro, periodista y la candidata opositora más fuerte. Ella está imputada por lavado de activos en la ‘Fundación Violeta Barrios de Chamorro’. Es el nombre de su madre, partícipe del derrocamiento del dictador Anastasio Somoza, cuyos pistoleros mataron a su marido en una calle de Managua.

Pedro Joaquín Chamorro dirigía el diario La Prensa, de propiedad familiar. Violeta Barrios conformó la primera Junta, luego se distanció del FSLN y del comandante Ortega y fue elegida presidenta en 1990.

Otro hijo de doña Violeta es Carlos Fernando. En los primeros años de la Revolución Sandinista dirigió el oficialista Diario Barricada. Luego se convirtió en un periodista de opinión crítico de Ortega y también ha sido perseguido y las oficinas de su medio atacadas por los pandilleros afines al tirano.

Tal el panorama: elecciones sin opositores – perseguidos o presos – la victoria del veterano tirano sandinista parece tener la ruta desbrozada de maleza. Con los críticos perseguidos y una represión fuerte controla todas las fichas para su reelección, democrática, dirá Daniel.