22 de September de 2009 00:00

A los vecinos de cuatro cárceles no les convence la reubicación

valore
Descrición
Indignado 0
Triste 0
Indiferente 0
Sorprendido 0
Contento 0

LEA TAMBIÉN

LEA TAMBIÉN

Redacción Quito

Los fines de semana, las calles aledañas al ex penal García Moreno, en San Roque, lucen llenas de gente.  La mayoría no son vecinos del barrio, sino que llegan a visitar a los familiares que permanecen detenidos. La infraestructura está ubicada en el Centro Histórico, entre las calles Rocafuerte, Cumandá, Pedro Pecador y Bolívar. 

Apresurados compran frutas, gaseosas, pan... antes de entrar al ex penal. Quienes trabajan en la calle Rocafuerte están tranquilos, venden sus productos y observan a la gente que  baja y sube por esta larga vía,  sin temor.

Algunos dueños de locales  que rodean el ex penal García Moreno sufren ante la idea de que este pueda ser reubicado. Esperanza Loor, quien tiene una caseta que oferta tabacos, chicles… está en el lugar desde 1983. Asegura que jamás ha sido robada.

Ella dice que si se llegan a trasladar este centro, espera que las 16 personas de la Asociación Rocafuerte también sean reubicadas. “Si se va la cárcel,  nuestro negocio se acaba. Jamás podría ir y no tendría ningún sustento”.

En este sitio funcionan las cárceles de Varones  1, 2 y 3.  Érika Tandazo vende frutas frente a este lugar y solo  atiende  su negocio, los miércoles, los sábados y los domingos, los días de visita. “Me quedaría sin negocio. Es un  barrio muy movido. Yo no quiero que lo reubiquen”.

En la calle Bolívar vive Gabriela Granda. Ella ha estado en el barrio por más de 13 años y asegura que este lugar es tranquilo y que nunca ha tenido problemas porque a Policía vigila el lugar.

Esa misma seguridad siente Blanca Angamarca. Ella es propietaria de un restaurante frente a la Cárcel de Mujeres, ubicado en Las Toronjas, en  El Inca.

Para la vecina del sector desde hace 30 años, los grandes muros de la infraestructura y las altas mallas no le causan temor. “Solo hay que tratar bien a los visitantes que llegan los miércoles, sábados y domingos. Si se los atiende adecuadamente y se colabora con ellos no hay problemas”. En un rótulo anuncia un servicio adicional. “Se encargan celulares por USD 1”. Esto debido a que los visitantes no pueden ingresar con estos artefactos.

Angamarca asegura que no cree en  el posible traslado de esta cárcel. Para ella, es un ofrecimiento sin concretar que lo ha oído desde hace varios años.

Pero a Esthela Cruz, otra moradora, la idea de dejar de ser vecina de un centro carcelario, la motiva. Ella no teme por las internas, sino por los visitantes. “Son personas de muy mal proceder, ensucian la calle y  a veces beben hasta emborracharse”.

Otro problema en  la calle de Las Toronjas  son los carros mal estacionados. A lo largo de la vía adoquinada y de doble sentido existes rótulos de No Estacionar. Pero, pese a las señales, los conductores utilizan los dos carriles para estacionarse.

Julio B., otro morador del sector, afirma que cuando intenta sacar su vehículo de su casa, casi todos los días se encuentra con  autos parqueados frente a la puerta de su garaje. “Espero que algún día esta tortura se acabe. La reubicación es lo mejor para mejorar la seguridad”.

A pocas cuadras de allí, en la calle Isaac Albéniz, funciona el reformatorio Virgilio Guerrero. Jorge Larenas es conserje del edificio  Morzart y dice que muy rara vez se han escuchado correteos entre la Policía y los jóvenes que escapan del centro. “Este es un lugar  tranquilo para vivir”.
 
Esa tranquilidad la comparte Elizabeth Cárdenas. Su vivienda y negocio de comida colinda con la Cárcel nro. 4, en la av. De la Prensa, frente al Centro Comercial El Condado. La constante vigilancia policial y el movimiento comercial la respaldan. “Si algún momento se va la cárcel de aquí, el sector se volverá inseguro por la falta de vigilancia”.

Una propuesta

El ministro de Justicia, Néstor Arbito Chica, dijo ayer en Ecuavisa que aún se estudia un nuevo lugar para reubicar el ex penal García Moreno. El sitio escogido por las autoridades sería una hacienda de propiedad de las Fuerzas Armadas, en Machachi. Arbito explicó que el nuevo centro estaría ubicado a cinco kilómetros de los lugares habitados.

El concejal Marco Ponce de la Comisión de Seguridad del Municipio, aseguró que el Cabildo todavía no ha tratado formalmente el tema de la reubicación carcelaria. “Es un tema que compete a las entidades estatales”.

Sin embargo, Ponce anticipó que el jueves habrá una reunión con la Comisión y allí planteará este tema. Él propondrá otros lugares para la reubicación.

Descrición
¿Te sirvió esta noticia?:
Si (0)
No (0)