9 de October de 2011 00:11

USD 877 millones movió, este año, el negocio farmacéutico privado en el país

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Los pasillos que conducen a cada una de las cinco líneas de producción del laboratorio farmacéutico Acromax lucen vacíos. Sus modernos equipos están semiparalizados, pues solo ocupa el 35% de su capacidad de elaboración de 60 fármacos como inyectables (ampollas), sólidos (tabletas), semisólidos (cremas), líquidos (jarabes) y desparasitarios.

La planta de esta firma está en el km 8,5 de la vía a Daule, en el norte de Guayaquil. Ocupa el segundo puesto en el ranking de los laboratorios locales, con ventas de USD 28,3 millones en el 2010.

Con traje azul o blanco los 210 empleados trabajan en un solo turno cuando se pueden aplicar tres. El color del uniforme sirve para identificar sus áreas de labor y su movilización. Cada línea de producción tiene su sistema de seguridad. El miércoles pasado los empleados solo se encargaron de producir cremas, líquidos y tabletas. En cambio, los inyectables se producen en una semana por mes, cuando la maquinaria podría hacerlo diariamente.

Reina Castillo, jefa de producción de Acromax, explicó que cada línea de producción cuenta con sus controles de calidad, pero no son utilizados en su máxima capacidad por la poca demanda. “Se cumple con todas las normas de seguridad y requisitos de calidad, es la mejor tecnología y laboratorios de pruebas y control”.

Desde el 2008, la compañía invirtió USD 12 millones para mejorar sus líneas de producción y conseguir los certificados de calidad y medio ambiental (ISO 14 001). Su capacidad de elaboración de fármacos es de 6,5 millones mensuales de unidades estandarizadas pero solo llegan a 2,5 millones. La mitad se exporta.

Eso pasó también con Farmayala que aumentó su planta industrial con una inversión de USD 10 millones en los últimos dos años para aumentar la producción y generar empleo. Lo primero que hizo fue traer equipos de alta tecnología. Por ejemplo, una maquinaria que produzca 16 mil litros de jarabe en un solo turno de ocho horas. La idea era reemplazar a un equipo que solo elaboraba 3 mil litros por turno. Pero todavía no se puede utilizar porque la demanda es limitada.

Mario Rafael Ayala, gerente de Farmayala, sostiene que con la producción nacional se puede reducir el tiempo de entrega al mercado. Cuando se importan productos los trámites duran 120 días, mientras los elaborados en el país no más de cinco días.

La inversión también llegó a Kronos, Laboratorios HG, Life, Gena, Indeurec, Tecnandina, entre otras. En el mercado existen 63 laboratorios, pero según la Asociación de Laboratorios Farmacéuticos Ecuatorianos (ALFE) solo 28 cumplen con las normas de buenas prácticas manufactureras. Unos 23 de esos laboratorios concentran el 90% de las ventas de productos nacionales. En el 2010 facturaron 120,4 millones, de los 876,6 millones que movió el negocio farmacéutico privado en Ecuador. Es decir que la industria nacional representó el 13,7%. La diferencia la manejó la industria farmacéutica extranjera.

Entre enero y agosto del 2011 la industria local ya vendió 102,9 millones, el 18,5% del pastel.

La demanda de medicamentos del sector público es otro mercado, y mueve cerca de USD 300 millones, aunque no hay datos de sus principales proveedores.

Para los empresarios nacionales ese es un nicho que se puede explotar y aprovechar la capacidad instalada ociosa, que llega al 65%. De ahí que los empresarios buscan estrategias para ampliar su mercado, aumentar los niveles de producción y generar más empleo. Y una opción es ofrecer sus medicamentos al sector público y que las cadenas de farmacias promocionen la industria local.

Renato Carló, presidente de ALFE, sostiene que la industria es clave para conseguir el objetivo de la sustitución de importación de medicamentos. Cuenta con todas las tecnologías y control de calidad para comercializar los mismos productos de las empresas extranjeras. “Los precios de los productos elaborados en el país son más baratos que los extranjeros. No pedimos reemplazar a todos sino hacerlos en forma gradual y para empezar podemos hacerlo con 15 o 17 segmentos”.

En el mercado ecuatoriano se contabilizan 1 258 moléculas que se utilizan para elaborar los fármacos que demandan los clientes o pacientes. En la lista de los principios activos más utilizados por los laboratorios se incluyen diclofenac, ascorbic acid, cianocobalamina, naproxen, amoxicillin, ibuprofeno, ciprofloxanic, amoxicillin... Es la materia prima que se importa para los laboratorios, donde los componentes son transformados, procesados, envasados, empaquetados, y con los controles de calidad exigentes.

En cambio, la industria extranjera solo importa los medicamentos ya elaborados .

Por ejemplo, el declofenac que sirve para aliviar el dolor, la sensibilidad, la inflamación y la hinchazón que se puede presentar en gel, tableta, suspensión, ampollas y en diferentes marcas, ya sean nacionales y extranjeras.

En el 2010 se comercializaron 105 marcas que contenían diclofenac y facturaron USD 13 millones. De esa cifra 87 son marcas extranjeras y sumaron más de USD 12 millones. Según Carló, en vez de importar los productos que contienen diclofanac se los puede elaborar en el país a bajo costo y con la misma calidad. “Se tiene la capacidad para producir entre 12 y 17 fármacos. O, por lo menos, compartir ese mercado con la industria extranjera”.

Las estadísticas de la consultora IMS señalan 23 moléculas son las que más se demandan en el país, y representan el 20,3% de la facturación del mercado. Eso significa 663 productos, de los cuales 244 son marcas nacionales.

En la lista de marcas de medicamentos más vendidos en el 2010 aparecen apronax, pharmathon, mesigyna, neurobion, arcoxi, mesulid, simepar, aspirina, entre otros. La mayoría es de empresas trasnacionales.

Carló sostiene que hay productos nacionales que tienen la misma molécula pero no tienen salida en las farmacias. “Hay productos locales con los mismos beneficios de apronax, de Bayer, pero no se cuenta con la campaña mediática e inmensa para competir”.

Para Diego Egas, subsecretario de Industria, Productividad e Innovación Tecnológica, la industria farmacéutica nacional tiene todavía que mejorar y fortalecer sus niveles de producción. “Se elabora un plan de negocios para incrementar su productividad y hacer la sustitución estratégica de importaciones. Primero hay que realizar una renovación industrial y llegar a niveles de calidad y ser competitivos”, dijo sin dar detalles de cuándo se empezará.

Egas señaló que el 80% de la industria nacional, incluida la farmacéutica, es obsoleta, por lo que debe renovarse inmediatamente. “Por eso, la industria local no está preparada y la estamos preparando. Hay que renovar la maquinaria para incrementar la productividad en el país”.

Proexcolombia se convirtió en una aliada de los empresarios y el Gobierno para asesorar en el fortalecimiento del sector. Adriana Gutiérrez, directora de Proexporciolombia, contó que el objetivo es ayudar y cooperar para que se fortalezcan las alianzas pública–privada de los farmacéuticos y el Gobierno. “Esa alianza fue importante para que la industria farmacéutica colombiana duplique sus ventas”, añadió.

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