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Textileras de Ecuador se enfocan en producir prendas básicas y con tecnología

Ramiro Catucuango, trabajador de una empresa textil, en Quito, prepara la maquinaria para hilos. Foto: Patricio Terán / EL COMERCIO

Ramiro Catucuango, trabajador de una empresa textil, en Quito, prepara la maquinaria para hilos. Foto: Patricio Terán / EL COMERCIO

Ramiro Catucuango, trabajador de una empresa textil, en Quito, prepara la maquinaria para hilos. Foto: Patricio Terán / EL COMERCIO

La industria textil fue puesta a prueba a raíz de la pandemia que provocó el coronavirus, en el 2020. En ciertos casos, las firmas de este sector incorporaron procesos y diseñaron nuevas prendas que se volvieron indispensables para mitigar el contagio o para permanecer en la casa.

La crisis sanitaria obligó a las empresas a desarrollar textiles con tecnología (antifluidos, protección UV y otros), elaborar mascarillas, trajes de bioseguridad y confeccionar más prendas básicas, refirió la Asociación de Industrias Textiles del Ecuador (AITE).

Estas estrategias permitieron al sector “reflotar en la crisis”. Pese a ello, la AITE proyecta una reducción de ventas de esta industria de alrededor del 45%, con relación al año anterior, mencionó Javier Díaz, presidente de la AITE.

“Estas cifras son las peores de la historia. Nuestra facturación anual tendrá una caída de alrededor de USD 500 millones, cuando el promedio era de USD 1 500 millones”.

La actividad productiva del sector textil se contrajo en un 11,3% en el 2020, según datos del Banco Central del Ecuador.

Las ventas en Indutexma, una empresa que fabrica tejidos de punto y plano, por ejemplo, decrecieron en el 2020 en alrededor de un 30% con respecto al año 2019. El resultado estuvo influenciado por el confinamiento de varios meses que impidió que se trabaje de manera regular.

También hubo firmas que se vieron obligadas a cerrar tiendas no rentables, porque la capacidad económica en los hogares se ha visto afectada.

Para afrontar la realidad que impuso la crisis sanitaria en el país, Indutexma decidió fabricar telas con tecnologías como antifluido, antibacterial, secado rápido, protección UV. Además, continuó con la producción de telas de algodón, viscosa, poliéster y mixtas.

Pinto, otra firma textil que confecciona prendas en algodón, incluyó en su línea de producción mascarillas que cuentan con la normativa sanitaria requerida, overoles de protección y prendas antifluidos, expresó María José Pinto, gerenta de Producción de Pinto.

La demanda de los últimos insumos, sin embargo, se ha reducido porque se ha priorizado la importación, en lugar de la producción nacional, precisó la AITE. Además, ahora los trajes y prendas antifluidos son adquiridos por clientes que -por su profesión- requieren este tipo de protección.

Al inicio de la pandemia por el covid-19, en cambio, era común encontrar a personas en el país usando overoles de bioseguridad para acudir a realizar compras o trámites.

Las limitaciones para salir de las casas han influido también en esta industria. Al tener restricciones para realizar reuniones y priorizar el teletrabajo y la educación virtual, las personas han optado por vestir prendas cómodas en lugar de las que se consideran que están a la moda.

Para conocer las necesidades de sus clientes, Pinto ha habilitado sus canales de comunicación a través de las redes sociales. En ellas las personas han expresado que están interesadas en adquirir shorts, calentadores, camisetas de manga larga, pijamas y otros.

La demanda de toallas, sábanas y hasta de la lana de tejer también aumentó.

Carlos Ribadeneira, presidente de Textiservi, mencionó que la lana que se produce en esta firma es demandada ahora por personas que han sacado ventaja de su habilidad para tejer ropa e iniciar un emprendimiento y por quienes buscan alguna recreación ante las limitaciones de movilidad que aún persisten.

Para este año, el sector textil espera que se pueda reactivar la producción de las líneas que se confeccionaba tradicionalmente y continuar con las de prendas de protección.

El Banco Central del Ecuador (BCE) estima que en este año esta actividad industrial crecerá en 4,7%.

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