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Testimonio de Lucía C.: ‘A los ladrones que ingresaron a mi casa les regalé manzanas y les di la bendición’

Dos hombres ingresaron a una casa para robar y la propietaria del inmueble, Lucía C. (nombre protegido), de 70 años, no se asustó.

Dos hombres ingresaron a una casa para robar y la propietaria del inmueble, Lucía C. (nombre protegido), de 70 años, no se asustó.

Dos hombres ingresaron a una casa para robar y la propietaria del inmueble, Lucía C. (nombre protegido), de 70 años, no se asustó. Fotos: Cortesía

Dos hombres ingresaron a una casa en Cumbayá, oriente de Quito, armados para asaltar. Entonces, la propietaria del inmueble, Lucía (nombre protegido), de 70 años, reaccionó sin temor y les aconsejó. El hecho ocurrió pasadas las 08:00 del jueves 11 de julio del 2019. La mujer les obsequió manzanas y hasta les dio la bendición pidiéndoles que no hicieran daño a más personas cometiendo delitos. A continuación su testimonio:

A continuación su testimonio:

“El hombre saltó el muro de cuatro metros que rodea mi casa, ubicada en la parroquia de Cumbayá. Escuché un fuerte ruido y al principio pensé que la pared se cayó, pero no fue así. En ese momento me hallaba en la cocina y mi mascota ladraba con mucha fuerza. Mi perro se llama Bonito y su comportamiento no era normal. Cuando abrí la puerta me encontré con un tipo que me apuntaba con una pistola.

Me obligó a que abra la puerta principal de la vivienda para que ingrese otro individuo, pero noté que eran tres ladrones. Al tercero le dijeron que consiga un taxi para movilizarse luego del atraco. Cuando pasamos a las habitaciones, primero me pidieron que les entregue joyas y oro, pero les dije que habían sido empeñados, no tenía.

Comenzaron a rebuscar en los cajones y se llevaron una cadena que guardaba en mi velador, dos relojes de mi hija, dos colgantes y un piano pequeño enrollable de mi nieta. Les pregunté si se daban cuenta del daño que provocan con sus malas acciones y que deben pensar para la vida eterna. No para ahora, porque lo que se llevan no les sirve. Les insistí que robar les hace daño.

En esos momentos, uno de los hombres rebuscaba en la casa mientras otro me vigilaba. Trataron de insultarme con palabras soeces, pero les advertí que soy adulta mayor y les exigí que me respeten. Cuando traté de irme de la casa, ellos me tomaron con fuerza y me amenazaron con matarme. Les dije que soy de la tercera edad y que podían matarme porque estoy a cuentas con Dios.

Yo creo que los ladrones eran novatos, porque no eran agresivos como otros. Mientras rebuscaban en la casa les pregunté si deseaban un vaso de agua o café. Me contestaron que les gustaría, pero ese momento no podían aceptar. Creo que se asustaron al ver mi tranquilidad y cómo me comporté. Al final, el monto del robo superó los USD 500.

Cuando no encontraron joyas, les pedí que se fueran. También les dije que les iba a dar agua bendita. Los mojé en la cabeza y la mochila para que dejen de hacer daño. Ellos lo aceptaron y se fueron de mi casa. Se llevaron pocas cosas. Querían llevarse unas gafas y no les permití porque son de mi nieta. Me las guardé en el bolsillo.

No sentí miedo porque cuando uno está con Dios tiene todo el poder del mundo. En esos casos, uno debe estar tranquilo y no sentir miedo. Como les dije, yo estoy con Dios y si quieren matarme, que lo hagan.

Cuando les puse el agua bendita, ellos me agradecieron. Les dije que ustedes lo que necesitan es comida y les regalé manzanas. Uno de ellos la masticó y la dejó mientras que el otro se la guardó en el bolso.

La denuncia ya fue presentada y en la Policía me dijeron que tengo suerte y la sangre fría, porque podían llevarse todo lo que había en casa. No se robaron la computadora de mi hijo, ni televisores. Al final, ellos escaparon en un taxi.

Ahora vamos a instalar una cerca eléctrica para evitar que se repita un hecho como el que viví. También vamos a tener un poco de cuidado. Esperemos que la Policía los detenga. Incluso trataron de amarrarme y les dije que no lo hicieran porque soy adulta mayor. Me podía pasar algo como un ataque al corazón y de un triste robo pasaríamos a un asesinato y sería muy grave”.

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