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Policías y militares reciben información y equipamiento

En Guayaquil, policías y militares controlan la restricción de circulación por el covid-19. Foto: Enrique Pesantes/ EL COMERCIO.

En Guayaquil, policías y militares controlan la restricción de circulación por el covid-19. Foto: Enrique Pesantes/ EL COMERCIO.

En Guayaquil, policías y militares controlan la restricción de circulación por el covid-19. Foto: Enrique Pesantes/ EL COMERCIO.

Los mensajes de WhatsApp no paran de ingresar al celular de un cabo primero de Policía. A uno de sus grupos, en el que está incluido, llega un texto titulado: “12-12 al coronavirus”. El uniformado lee atentamente las disposiciones. Se trata de una campaña interna de la Policía Nacional que se activó a partir de la emergencia sanitaria por la propagación del covid-19 en el país.

“12-12 es un código, significa que debemos estar muy atentos”, comenta el uniformado. Él labora en una Unidad de Vigilancia Comunitaria de Quito. En su cinturón táctico carga unas esposas, gas pimienta, una mascarilla adicional y una botella de gel antiséptico.

“Estamos en la primera línea en esta batalla”. Así define Patricio Carrillo, comandante de la Policía, al trabajo que realizan los miembros de la institución durante el estado de excepción. Los agentes se encargan de las labores de seguridad ciudadana, control de las restricciones de movilidad, vigilancia en los mercados y apoyo a las emergencias médicas.

Carrillo dice que la Policía dispone de USD 9 millones para comprar equipamiento de bioseguridad y para reforzar las áreas de cuidados intensivos, laboratorio, emergencia, farmacia e imagen de los dos hospitales que tiene la Policía, en Quito y Guayaquil.

Entre las compras catalogadas como urgentes está la adquisición de ventiladores para atender eventuales complicaciones a la salud de policías que se vean contagiados.

El monto proviene del Instituto de Seguridad Social de la Policía. De este rubro, ya se desembolsaron USD 2,7 millones que serán usados para conseguir test de coronavirus a fin de detectar de forma rápida algún contagio en el personal y para los kits de bioseguridad. Estos se componen de un traje blanco, que protege a la persona de pies a la cabeza, guantes, mascarillas y gafas.

“La idea es mantener en un muy buen estado físico y mental a los policías”, dice Carrillo. Actualmente la entidad cuenta con 52 000 agentes activos y30 000 en servicio pasivo.

La Dirección de Personal, a través de las áreas de Salud y Bienestar Social, son las encargadas de llevar adelante la campaña informativa y compra de insumos para los policías.

“Nosotros no podemos quedarnos en las casas. Nos toca trabajar con todo tipo de personas y cualquiera puede tener el virus”, comenta un sargento, quien está a punto de retirarse de la institución. Él también dice que ha tenido que invertir de su dinero para adquirir mascarillas, pues a principios de marzo hubo demoras en la distribución del equipo.

En los grupos de WhatsApp de la Policía también se difunden instrucciones, a través de infografías sobre el uso de mascarillas; se pide que el agente guarde al menos dos metros de distancia y que en cada relevo se debe desinfectar los patrulleros y los equipos personales: tolete, linterna, radio, pistola y esposas. “Nuestra mejor arma es la prevención”, dicen los mensajes.

La Policía fue una de las primeras instituciones en ser golpeada por el nuevo coronavirus. La semana pasado murió en Guayaquil el sargento Álex Cazañas Cabezas, de 35 años, debido a una complicación por un cuadro de neumonía que había desarrollado tras haberse contagiado con covid-19.

Otros dos agentes de esa provincia se encuentran en terapia intensiva y un tercero cumple una cuarentena.

Los militares también se exponen a contagios, pues están a cargo, por ejemplo, de Guayas, en donde se concentra la mayor cantidad de personas enfermas. 20 000 soldados han sido desplegados en el país para controles durante la emergencia sanitaria.

Como parte de su indumentaria camuflaje, ahora se observa que los uniformados usan mascarillas y guantes. Según las Fuerzas Armadas, el personal de la Base Aérea de Taura, en Guayas, confecciona mascarillas que serán entregadas a los soldados que están en las calles. En Imbabura, los militares recibieron un entrenamiento de defensa biológica y se les indicó cómo se debe desinfectar a un compañero después de sus labores diarias.

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