6 de November de 2010 00:00

Al utilizar un bus no se distraiga

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Redacción Judicial

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Verónica N. espera el bus en el sector de la Jipijapa, norte de Quito. Cerca de las 07:00, la joven sube a una unidad de transporte, que luce llena de gente, para tratar de llegar a tiempo a clases en la Universidad Católica.

“No había ningún asiento vacío, fui hasta la parte de atrás, porque ahí la gente no estaba amontonada”, narra la estudiante. Llevaba su maleta en hombros y no percibió nada extraño. Cuando llegó a su destino, en el sector El Girón, no halló dinero para el pasaje. El bolsillo delantero de su mochila estaba abierto; no estaban su billetera ni su celular.

Silvio Dávila, subjefe de la sección de Delitos Contra la Propiedad de la Policía Judicial (PJ), dice que esta modalidad de robo es conocida como ‘lanza’. “Los ladrones llevan una funda, cartera o chaqueta para que su mano no esté a la vista. Se acercan a las personas y sustraen sus pertenencias de los bolsillos o carteras”. Esta forma de hurto es frecuente en los sistemas de transporte.

Entre el 12 de julio y ayer, la Policía Judicial ha detenido a 67 personas en el Trolebús, en presunto delito flagrante. “Las bandas están conformadas por mujeres y hombres, muchos son de edad avanzada y miembros de una misma familia. Hay quienes fingen demencia para acercarse a la víctima”, dice el cabo Luis Granda, quien participa en los operativos en los buses de Quito.

Dávila identifica una nueva fórmula para el robo: mujeres y hombres atractivos distraen a los pasajeros con insinuaciones, mientras que un cómplice roba al distraído sin que este se percate. “Hay que prestar atención a mujeres con escotes pronunciados y minifaldas que se acercan insistentemente”, dice el Subjefe de Delitos de la Policía Judicial.

Diego E. llegó con otra denuncia a esa dependencia. El joven de 22 años compró un boleto en la terminal terrestre de Quitumbe para viajar a Santo Domingo de los Tsáchilas. No alcanzó a llegar a la puerta de entrada para los buses interprovinciales, cuando una señora, de unos 40 años, se acercó y preguntó: “¿Dónde debo pagar el pasaje para ir al Puyo?

Diego recuerda que se detuvo, apoyó su equipaje en el piso y orientó a la desconocida. Entre la confusión, un hombre se llevó su maleta. “Traté de alcanzarlo, pero fue inútil, al darme vuelta la mujer había desaparecido” lamentó.

Los ‘descuideros’ actúan en las terminales terrestres, dice Dávila. “Los delincuentes distraen a la víctima, conversan con ella, preguntan alguna dirección o simplemente aprovechan el instante en que compran sus boletos. Cuando la víctima se da cuenta, ya no tiene su equipaje”.

Los afectados, en su mayoría, no denuncian estos casos. De enero a julio, el Observatorio Metropolitano de Seguridad Ciudadana registró 24 robos de ‘lanzas’ y 41 casos de ‘descuideros’.

Mauricio N. decidió denunciar lo que le ocurrió un sábado de septiembre, a las 19:00, en una flota de transporte, cuando iba de Ibarra a Quito. Colocó su mochila en el puesto de a lado y cruzó un par de comentarios con la persona que estaba en el asiento contiguo. Cuando llegó a la terminal terrestre de Carcelén, norte de Quito, su cámara digital, su filmadora, su ipod, su diccionario electrónico, la memoria de su cámara y su agenda habían desaparecido. Los equipos estaban antes en el bolsillo grande de su mochila.

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