19 de agosto de 2019 00:00

El robo de cable de cobre en Quito obliga a cambiar por aluminio

En la intersección de la 6 de Diciembre y Lizardo García, donde ocurrió un robo, se colocaron cables de aluminio. Foto: Diego Pallero/ EL COMERCIO.

En la intersección de la 6 de Diciembre y Lizardo García, donde ocurrió un robo, se colocaron cables de aluminio. Foto: Diego Pallero/ EL COMERCIO.

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Betty Beltrán
Coordinadora (I)

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Jueves, 8 de agosto del 2019. 04:00. Los moradores de dos cuadras a la redonda de la 6 de Diciembre y Lizardo García (norte de la capital) se quedaron sin energía eléctrica. A las 10:00, la novedad fue reportada a la Empresa Eléctrica Quito (EEQ); una hora después, una vez investigada la causa de la falla, llegó el grupo de Red Aérea.

Durante tres horas, una cuadrilla de técnicos colocó 300 metros de cable que, en horas de la madrugada, habían sido sustraídos. El material de cobre fue reemplazado por el de aluminio. Con esta medida se trata de evitar más hurtos.

Esa sustitución de cables se realiza hace meses en Quito, cuenta Jorge Revelo, jefe de Operaciones y Mantenimiento Urbano de la Zona Centro de la EEQ. Se opera así porque el cobre es un material demandado en el mercado ilegal y, de alguna manera, se quiere frenar aquellos actos que perjudican a la ciudad.

Por un kilo de cobre se puede pagar entre USD 3,50 y 5 en las chatarrerías del Distrito y, agrega Revelo, “mientras haya oferta y demanda continuarán los robos”. El sistema de la EEQ tiene 10 290,53 km de circuitos de bajo voltaje y  8 852,60 km de medio voltaje.

Ese cambio de materiales cobra mayor vigencia porque los robos se han multiplicado, admite el funcionario. Tanto que no hay día que no se reporten casos; en algunas zonas llegan hasta cuatro eventos.

Entre enero y julio de este año se contaron 131 incidentes, lo que representa más de 64 kilómetros de cable sustraído. El pasado año, de enero a diciembre, fueron 230 eventos, con una pérdida de 130 kilómetros de la red de bajo voltaje.

Esos hechos no solo se registran en calles o avenidas y hoy se han extendido a los barrios. Solo en el área urbana de Quito, según Revelo, hay un listado de 30 sectores afectados reiteradamente.

Este problema representa un alto egreso para la empresa y para mitigarlo se han diseñado varios programas. Uno de ellos es sustituir el cobre por el aluminio en los lugares donde se evidencian robos.

Sin embargo, en el 2020 el plan de mejoras contempla el reemplazo de materiales en los sectores donde los robos han sido recurrentes (instalaciones antiguas). En los nuevos tendidos eléctricos no hay ese problema porque la EEQ usa, desde hace varios años, aluminio a nivel aéreo y subterráneo.

Con esa sustitución, ¿cambia la calidad del servicio? De ninguna manera, apunta Revelo, porque el aluminio “brinda la misma capacidad de corriente”, y tiene otras ventajas: su flexibilidad y maleabilidad, incluso es más liviano y tiene más resistencia a la tracción.

Reitera que “la tecnología permite fabricar un cable de aluminio que brinde las mismas prestaciones de conductor eléctrico que el cobre. Eso, acompañado de cálculos técnicos, permite asegurar toda la calidad posible”.

Algo que es ratificado por la Dirección de Prevención y Seguridad contra Incendios del Cuerpo de Bomberos Quito; lo que sí se modifica, añade, es el diámetro del conductor porque para el de aluminio se requiere que sea más grueso.

Otra bondad es el costo, pues el aluminio respecto al cobre tiene una relación de 1 a 3 aproximadamente, siendo el segundo mucho más caro.

La segunda medida que adoptó la EEQ para controlar los hurtos fue socializar la problemática a la población, contando que esas acciones se realizan entre las 23:00 y 02:00.

En ocasiones, esas personas se visten con prendas parecidas a los uniformes de la EEQ o de empresas operadoras de telecomunicaciones.

También utilizan vehículos que no son de servicio público y sin logos que los identifiquen, incluso solicitan a los clientes bajar los ‘breakers’ con el argumento de que están trabajando en la red eléctrica.

Pero la institución advierte que su personal, pese a que tiene turnos rotativos las 24 horas, no trabaja en las noches desmontando redes. Las novedades las pueden reportar al 136 o al WhatsApp de la EEQ 098 683 3386, también al 911.

La tercera estrategia para evitar pérdidas es la alianza con la Policía Nacional. Como parte de los acuerdos interinstitucionales, la EEQ capacita al personal policial sobre redes eléctricas, riesgos, normativa, imagen corporativa..., para prevenir el robo de bienes.

Esos conocimientos se replican en el Distrito Eugenio Espejo (desde la av. Patria hasta el antiguo aeropuerto), dice el teniente coronel Edmundo Egas, jefe subrogante de la zona.

La EEQ asegura los bienes que están en las redes y hace un seguimiento, de la mano de la Policía Judicial, de quienes han delinquido con el hurto de cobre en la red de distribución.

El pasado año se detuvo infraganti a un par de delincuentes que se hacían apodar el ‘Gordo’ y el ‘Flaco’. Pero a los pocos días fueron liberados porque el monto sustraído no calificó como delito (contravención).

Desafortunadamente, en el robo de la 6 de Diciembre y Lizardo García, se perdieron 300 metros de cobre en medio de la noche, pero no hubo testigos.

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